RESUMEN: UNA PORQUERÍA
¡¡¡ALERTA SPOILER!!!
Ayer terminé de ver Adolescencia, serie que vi tras recibir
recomendaciones de gran parte de mis contactos y de una buena cantidad de
compañeros (todos profesores de secundaria). Tengo que admitir que las actuaciones son brillantes y que, por
momentos, me mantuvo expectante (especialmente en los tres primeros episodios),
aunque finalmente la sensación que me deja y la conclusión a la que llego es
que se trata de una porquería.
A ver, voy a argumentar antes de que me salgan a pegar. No niego que la serie pone en escena algunos temas de importancia, que como sociedad debemos atender con urgencia (yo soy el primero, como profesor, pero también como padre, que insiste en que el exceso de pantallas y el aislamiento nos van a llevar a un lugar indeseado; mis hijos y muchos de mis alumnos pueden dar cuenta de eso). El problema con Adolescencia (mi problema con Adolescencia) es que, como serie, como trama, es mala. Abre puertas que no cierra, se propone como una historia profunda y es alarmantemente superficial, cuenta sin saber bien lo que cuenta y avanza sin tener ningún destino.
Algunas cuestiones que la serie plantea y, finalmente, deja sin responder son (ACÁ EMPIEZA EL SPOILER):
- No se habla más del policía y de su hijo. Los múltiples problemas de uno y otro y de la relación entre ambos parecen
solucionarse con la sola idea de ir a almorzar juntos.
- No se sabe qué pasó con el cuchillo (que nunca aparece). No sólo hay un asesino, Jamie, sino también uno o dos
cómplices, que lo ayudan a esconder el arma homicida. De hecho, uno de esos
amigos, Ryan, se muestra muy misterioso, termina confesando que es el dueño del
cuchillo y lo terminan deteniendo. No sabemos qué pasa con él y cuál fue su
verdadera implicación en el caso.
- No se sabe prácticamente nada de Katie, la chica asesinada. No, no se trata de culpar a la víctima, sino de
conocerla. Cómo entender un asesinato si silenciamos e invisibilizamos a la
persona asesinada.
- No se sabe qué pasó con Jade, la amiga de la chica asesinada. Esta chica, definitivamente, sabe más de lo que dice. Por
eso golpea a Ryan. Esa información, sin embargo, nunca es expuesta.
- No se sabe qué pasó con los amigos del asesino. Todo parece indicar qué saben mucho, que de alguna manera participaron y
que, después, ayudaron a Jamie. La serie no vuelve a hablar de ellos.
- No se sabe en detalle qué pasó entre Jamie y Katie en el momento del
asesinato. De nuevo, no se trata de
justificar a Jamie, sino de comprender qué pasó. Se habla de un asesinato, pero
no sabemos nada de las circunstancias que lo rodearon. No sabemos si los implicados
discutieron, qué dijeron, por qué se encontraron donde se encontraron, si fue
casualidad o quedaron en verse, etc.
- No se muestra que Jamie haya tenido, en algún momento de su vida, episodios
de conductas violentas. Sólo se lo
muestra perder los estribos varias veces con la psicóloga, pero teniendo en
cuenta el contexto (está encerrado desde hace 7 meses y va a ser juzgado por
homicidio) me parece bastante natural que se enoje. Los adolescentes se
caracterizan por reaccionar muchas veces de manera explosiva, pero eso no
significa que sean violentos, golpeadores o asesinos. Es decir, no es una marca
exclusiva de un homicida. De hecho, Jamie nunca agrede físicamente a la
psicóloga y pide disculpas cada vez que grita.
- La peor de todas: te muestran una serie de comportamientos comunes de los
adolescentes, como acostarse tarde o pasar mucho tiempo con la computadora, y los
hacen pasar como indicadores de alarma que pueden derivar en un asesino. Claramente es una serie que busca pegar bajo y generar
preocupación en el espectador adulto, cuando en realidad la psicología de un
asesino es mucho más compleja, que requiere analizarse con responsabilidad y
profundidad, sin desatender el contexto inmediato del episodio criminal, algo
que la serie no aborda para nada. Te dan a entender (muchos de los espectadores
lo entendieron así) que un chico que se queda hasta tarde con la computadora
puede convertirse en un asesino. El problema es que la gran mayoría de los
adolescentes lo hace, y no se andan matando de manera generalizada.
Adolescencia muestra un caso excepcional
(terrible, pero excepcional) y lo hace pasar como una normalidad. Por algo la
serie se llama como se llama. No se llama Asesinato adolescente (una anomalía), sino Adolescencia
(algo por lo que pasan todos). Es decir, se plantea como un retrato de la
adolescencia actual a través de un caso excepcional del que, además, dice poco
y lo poco que dice, lo dice mal.
Lo afirmo una vez más: se trata
de una serie hecha para pegar y generar inquietud. Con eso, por supuesto, busca
espectadores, algo que sin lugar a dudas consiguió. Ahora, me entero de que muchos
adultos están paranoicos, revisan los celulares de sus hijos y los monitorean constantemente.
Esto seguro va a pasar y pronto volveremos a tener alumnos dormidos en las
aulas porque se acostaron demasiado tarde (nunca dejamos de tenerlos, de
cualquier forma).
¿Está bien que los padres cuiden
de sus hijos y sepan qué hacen? ¿Está bien que se pongan horarios razonables
para los adolescentes y se limite el uso de pantallas? ¿Está bien que se hable
con los jóvenes y se atienda a sus inquietudes? Todo eso sí, está bien. Lo que
no está bien es mirar a nuestros propios hijos o alumnos como potenciales
asesinos. Eso no está bien, y no le hace bien a nadie.
En fin, mi conclusión es que la
serie Adolescencia toca temas de suma
importancia, que tenemos que abordar desde las casas y desde las escuelas con
premura y responsabilidad, pero lo hace mal. La serie, como serie, es mala. La
historia que cuenta está mal contada. Las líneas narrativas se pierden. Ah, y el plano de secuencia (algo del que todos se
maravillan) para mí tiene trampa, además de ser extremadamente aburrido. Pero bueno, como suele decirse en la
actualidad, sobre esto no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas.