Julieta conoce a Javier y, como
si se tratara de una gran historia de amor, todo ocurre tan rápido que, al poco
tiempo, incluso antes de saberse bien el nombre del otro, ya deciden (reconocen)
que van a seguir juntos. Pero Viracocha,
de Martina Tolosa, no es una gran historia de amor, al menos no en un sentido convencional.
Enseguida, Julieta empieza a perder embarazos, expulsando el anhelo de sus
entrañas como si fuera una fruta podrida. Javier, que nunca había sido un
príncipe azul, es incluso peor de lo que cualquier suposición inicial hubiera podido
prever: es violento, desalineado y sucio. Y encima, recibe la notificación de que
su padre, Guillermo, que vive en Cachi, provincia de Salta, no puede cuidarse
solo. El alzhéimer ya avanzó demasiado, por lo que ellos deben viajar hasta
allá para hacerse cargo de él. Julieta, embarazada de Sara (embarazo que, por
el momento, está bien) y Javier (que cada vez está peor) van juntos para
convivir, en medio del polvo y los cactus, con Guillermo, que alguna vez fue un
doctor en antropología admirado, descubridor de unas momias indígenas, y que
ahora no es más que un viejo senil, impúdico y, por lo que puede ver cada tanto
Julieta, recipiente físico de una entidad que no es él. Así, el lector
acompañará a la protagonista en este camino de dolor, angustia y desesperación
ante una pareja repulsiva, una maternidad negada y un suegro que despierta en
ella los deseos más inconcebibles…
Me suele pasar que, cuando le
pongo muchas expectativas a un libro, este me termina defraudando. En unos
casos, es tanta la idealización que la realidad llega como un golpe de
desilusión. Por supuesto que hay excepciones, y Viracocha es una de ellas. Estuve años deseando leer esta novela.
Cuando quise comprarla, estaba agotada. Finalmente, pude conseguir la cuarta
edición en la FEPE de este año. ¿Qué puedo decir? La fascinación que me produjo
fue inmediata, convirtiendo en minucias la expectativa que, hasta el momento de
la lectura, había tenido. Viracocha es
más (mucho más) de lo que había esperado. La pluma de Tolosa me atravesó,
llenándome de asco, curiosidad y una extraña sensación que, a falta de claridad,
dejaré sin nombrar. Sea como fuere, el magnetismo que me generó la historia fue
tal que, mientras la leí, hacer cualquier otra actividad abría un período de
tiempo en el cual apenas podía pensar en otra cosa no que fuera volver a ella.
Definitivamente, Viracocha es uno de esos libros que se
quedan con nosotros después de haberlos terminado. De hecho, todavía lo tengo
en mi bolso, junto a mi lectura actual. No me pregunten por qué.
***
Sobre la autora: Martina Tolosa nació en Puerto Madryn, Chubut, el 05 de diciembre de 1993. Se mudó a Buenos Aires a los doce años, para luego formarse en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Publicó sus primeros poemas en dos antologías de la editorial Dunken hacia el año 2013 y, posteriormente, en el diario Clarín durante el año 2020. Asiste al taller literario de Luis Mey desde el año 2019. Actualmente se dedica al marketing online y la redacción de manera freelance. Viracocha es su primera novela.



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