Día a día, mucho más en Facebook

10 de marzo de 2011

LOS DOS JANOS

.

         Cuando se habla de milagros o de eventos paranormales se suele pensar en grandes manifestaciones sobrenaturales, en posesiones espirituales, en escenas como la de Moisés abriendo el Mar Rojo o como la de Jesús resucitando a Lázaro. Pero a veces los portentos son menos portentosos de lo que uno cree y están disimulados por una red de casualidades que sólo apelando a la mística se podrían explicar de alguna manera. Es lo que ocurrió, según mi parecer, con el caso del chico asesinado en Balvanera el fin de semana pasado. Repasemos la noticia.

         El chico se llamaba Jano Fernández y el sábado había ido a bailar con sus amigos a un boliche llamado «Fantástico Bailable», con el fin de festejar su cumpleaños número 20. Cuando salieron del boliche, ya en la madrugada del domingo, Jano y sus amigos caminaron hacia la parada del colectivo. Jano caminó más rápido y por eso se alejó de su grupo. Entonces un auto (según los diarios un Siena) frenó a pocos metros del muchacho y sus ocupantes (tres jóvenes) comenzaron a insultarlo. Al parecer, Jano respondió y entonces uno de los ocupantes del auto se bajó con un bat de baseball y le dio un golpazo en la cabeza. Jano cayó de inmediato. Los otros se bajaron y también lo golpearon, después se subieron al auto y se fueron. Jano murió ahí, en el suelo, antes de que llegara la ambulancia.

          Por donde se lo mire, el suceso es terrible. El salvajismo de unos contra otro y el nulo respeto por la vida ponen la piel de gallina. Los jóvenes que iban en el auto ya están a disposición de la justicia (dos fueron apresados y uno se entregó). No son pibes chorros ni marginales sociales, sino personas que tenían sus trabajos, sus casas y sus familias (uno de ellos, de hecho, tiene a su esposa embarazada de pocos meses). Simplemente salieron una noche y mataron. Sin más premeditación que la de ver a un chico caminando por la calle y decidir romperle la cabeza de un «batazo».

         Pero entre toda esta miseria humana, hubo algo que llamó la atención y que permite pensar que detrás de los destinos hay fuerzas difíciles o imposibles de explicar. La cuestión es que los agresores de Jano tiraron el bat de baseball en un baldío de Don Torcuato, en Tigre. Lo encontró un perro de familia, de raza Boxer, que, mientras paseaba con su dueña, apareció con el bat en la boca. Hasta acá nada impresionante. Lo que impresiona es el nombre del perro: Jano. Sí, el perro que encontró el bat homicida (y que todavía estaba manchado con sangre) se llama igual que la víctima. Jano uno y Jano el otro. Jano ambos.

         ¿Casualidad?

.

10 de enero de 2011

LA HAMACA DE FIRMAT

.

        Tal vez algunos ya conozcan esta historia; de cualquier manera, supongo que muchos no, así que vale la pena dedicarle un post.

         Todo comenzó a mediados del año 2007, cuando en una plaza de Firmat, una pequeña ciudad de la provincia de Santa Fe, empezó a moverse de manera inexplicable una hamaca. La hamaca se movía sola, sin que nadie la empujase o se impulsase en ella. Las historias sobre muertos, cementerios y fantasmas se multiplicaron, por lo que el Diario Firmat decidió llevar una cámara al lugar para filmar la escena sin cortes ni trucos. A continuación el video:


.


.
         Después de ver este video muchos se convencieron. Incluso la Municipalidad de Firmat decidió tomar cartas en el asunto y mandó cercar (con un irrisorio alambrado) las hamacas, con el fin de protegerlas de atentados, entre los que se registraron el robo mismo de una de ellas (según cuentan algunos testigos, cuando se reemplazó la hamaca faltante por una nueva, ésta comenzó a mecerse y así siguió). Después de cercado el perímetro, la hamaca se detuvo por un tiempo y muchos pensaron que todo había terminado, pero después volvió a moverse y así continuó, de manera casi constante.

         Por unos años, y a pesar de que la hamaca no dejó de moverse, el misterio quedó prácticamente olvidado (al menos para todos los que no vivimos en Firmat), pero ahora un nuevo video, dado a conocer por Impacto 9, vuelve a traer a escena este interesante caso. En este nuevo video se puede ver a una nena que, imprudentemente, decide divertirse un rato en la hamaca que a tantas personas les ha despertado miedo, confusión y, por qué no, esperanza. Veamos el video:


.
.
         ¿Será verdad? ¿Será un truco? ¿Se trata de un hecho sobrenatural o, por el contrario, es algo que se puede explicar naturalmente? Todavía no hay acuerdo y, como suele ocurrir con estas cosas, probablemente no lo haya.

.

27 de diciembre de 2010

EN AXXÓN

.

         Les cuento que en el número 213 de la revista AXXÓN salió publicado un relato mío llamado "Desde la culpa", con una ilustración de Pedro Belushi. Los invito a leer el cuento y a pegarle un vistazo a la revista, que está muy buena.

         Les paso el link: http://axxon.com.ar/rev/?p=2750

         Saludos.

.

9 de diciembre de 2010

CUERNOS, de Joe Hill

.


«Si vas a vivir en un infierno entonces ser uno de los diablos puede suponer una ventaja.»
Joe Hill, Cuernos.



         Después de una noche de alcohol y blasfemias, Ig se despierta por la mañana y nota que le crecieron dos cuernos en la frente. Pero ese no es el único cambió que se desarrolló en su persona. Junto con los cuernos, apareció en él una nueva naturaleza que no se limita a las dos protuberancias óseas. Las personas, en cuanto lo ven, ven en realidad al demonio que cada uno lleva en su interior (o al Demonio en sí mismo, que de alguna manera es lo mismo) y se sienten impelidas a contar sus más cuidados secretos y a confesar sus más aberrantes anhelos. Así, Ig descubre muchas cosas de sus seres queridos, como que la mayoría de ellos lo cree culpable de la violación y del asesinato de Merrin, su novia de toda la vida, de cuyo crimen, un año atrás, quedó exonerado por falta de pruebas. Ante su presencia, nadie seguirá siendo como venía siendo, nadie podrá mantener la máscara con la que se pretende engañar a los otros y a uno mismo. Y tampoco Ig será como antes, ahora que, mitad humano y mitad diablo, tiene en sus manos la posibilidad de averiguar qué le pasó a su novia y a él mismo en aquella noche en que su vida se arruinó por completo.

         Más cerca de lo maravilloso que de lo fantástico, Cuernos (Horns) es una historia que intenta poner en discusión las ideas tradicionales del bien y del mal. Según plantea la novela, todos esconderíamos el mal en nuestro interior, y mientras que algunos pueden vivir con él controlándolo de modo que no se exteriorice en obras, otros se dejan arrebatar por sus deseos y cometen atrocidades. Pero en definitiva, esencialmente hablando, no hay buenos ni malos, sino gente que hace lo que desea y la que no se anima a hacerlo. Junto con esta visión de la conducta humana, se pone también en tela de juicio las entidades de Dios y del Diablo, llegándose a argumentar a favor de la bondad de éste y en contra de la maldad de aquél. Además, la discusión llega a personificarse en el mismo Ig, que sin dejar de ser uno de los personajes «más buenos» de la historia, se convierte en un diablo.

          Otra idea que subyace al argumento y que puede ser más aterradora que la imagen del diablo y del infierno, es el hecho de que no importa cuántos sueños tengamos, cuántos planes hayamos hecho, nuestra vida se dirige irremediablemente hacia la muerte, a veces muy pronto, a veces injustamente, siempre de manera trágica.

         La novela está buena, es entretenida y ofrece un formato con idas y vueltas que no estaba presente en la historia, más lineal, de El traje del muerto. A pesar de algunas deficiencias en la prosa (tal vez atribuibles a la traducción), la historia logra volverse amena y atrapante. De cualquier manera, es una buena segunda novela, lo suficientemente diferente de la primera como para hacernos sentir que no hay una búsqueda segura del éxito. El compromiso de Hill con lo que escribe es evidente, y como no quiso hacer uso de su apellido para facilitarse el camino, podemos pensar que tampoco está dispuesto a utilizar fórmulas exitosas para mantenerse en donde quiera que esté.

.

***
Sobre el autor: Joe Hill nació en 1972 como Joseph Hillstrom King. Es el segundo hijo de Stephen y Tabitha King. Hill decidió utilizar su nombre abreviado con el fin de no recibir ningún tipo de ventaja por ser el hijo de Stephen King y labrarse así su propio camino. Después de lograr un grado de éxito independiente, en 2007 reveló públicamente su identidad. Joe Hill es el último destinatario de las becas de la Comunidad Ray Bradbury. También ha recibido los premios William L. Crawford al mejor nuevo escritor de fantasía en 2006, A. E. Coppard Long Fiction Prize en 1999 por "Mejor que el hogar" (“Better Than Home”) y el 2006 World Fantasy Award por Mejor Novela por Compromiso Voluntario (Voluntary Committal). El primer libro de Hill, la edición limitada Colección fantasmas del siglo 20 (20th Century Ghosts), publicado en 2005, ganó el premio Bram Stoker Award para la Mejor Colección de Ficción (Best Fiction Collection), junto con el Premio Británico de Fantasía (British Fantasy Award) por la Mejor Colección (Best Collection) y por Mejor Historia Corta (Best Short Story) por "Lo Mejor del Nuevo Horror" (“Best New Horror”). Además, el 23 de septiembre de 2007, en la 31a. Conveción Fantasycon, la Sociedad Británica de Fantasía (British Fantasy Society) adjudicó a Hill el primer premio Sydney J. Bounds Best Newcomer Award.

..
- Hill, Joe. Cuernos. Buenos Aires, Suma de Letras, 2010.


.

  • Más sobre Joe Hill en el Lugar de lo fantástico:

    - «El traje del muerto, de Joe Hill» (aquí)


.

4 de diciembre de 2010

SOBRE EL ABORTO

.

         La lucha por la legalización del aborto está llegando a su fin. Estamos viviendo en Argentina momentos definitorios, en donde muchas cuestiones que no estaban resueltas se resolvieron. Me refiero al matrimonio de personas del mismo sexo y a la despenalización del consumo de drogas. Por esto mismo, y haciendo una proyección, podemos pensar que la cuestión del aborto va a ser definida en cualquier momento y que su práctica va a ser legal, higiénica y segura. Al menos para las madres.

         He hablado con varias personas que defienden el derecho a abortar y, a decir verdad, no lograron convencerme. No hay forma que me hagan pensar que algo que atenta directamente sobre la vida de un ser humano pueda ser positivo o civilizado. Por el contrario, lo único que pude ver fue egoísmo; egoísmo de un grupo de personas que valoran su estilo de vida por sobre las vidas concretas de los demás. Y lo más aberrante es que esos «demás» son sus propios hijos.

          Uno de los argumentos que esgrimían estas personas era el del «derecho a elegir sobre el propio cuerpo». En un primer momento no lo entendí y, a fuerza de ser honesto, sigo sin entenderlo. En primer lugar, no considero que la decisión de abortar sea una decisión que recaiga exclusivamente (o incluso principalmente) sobre el propio cuerpo, sino todo lo contrario. Es una decisión que se está tomando sobre otra persona, sobre el niño que, a partir de la decisión de su madre, no vivirá. Es el cuerpo del niño, en plena formación, el que va a ser atacado, destruido y descartado, no el de su madre. Lo que resulta curioso es que el derecho que están reclamando estos hombres y estas mujeres (el de poder decidir sobre el propio cuerpo) es el mismo derecho que le están negando al niño, que no puede decir: «por favor no destruyan mi cuerpo».

         Otra cosa. Leí en Internet un comentario de una mujer que daba a entender que las personas que se oponían al aborto legal eran mujeres «“bien”» (y uso doble comillas) que en realidad «sabían» a qué lugar recurrir y podían pagar una operación segura e higiénica. La maledicencia de este comentario es casi tan grande como su simplismo. Pretende hacernos creer que todas las personas están a favor de la muerte y que las diferencias y oposiciones sólo se limitan a una postura demagógica frente a las apariencias. No señora. Hay personas que se oponen a la muerte sin recurrir a ella.

         Sé también que una de las razones por la que se busca la legalización del aborto es por aquellas mujeres que fueron violadas y, en ese acto de suprema brutalidad, quedaron embarazadas. Creo que éste es un caso aparte y que se debería discutir aparte. De cualquier forma, mi postura es la misma: el niño no tiene por qué pagar con su vida por los errores (o crímenes) que cometieron sus padres. Estoy seguro de que estas personas que justifican el aborto en estos casos rechazarían, por injusta, la idea bíblica de que «los hijos pagarán por el pecado de sus padres». En este caso, la mujer víctima de la violación debería tener un apoyo psicológico constante y pormenorizado hasta y después del momento del parto, y el bebé tendría (en el caso de que la madre no esté dispuesta o preparada para cuidarlo) que ser entregado a una familia adoptiva. Conozco varias familias que quieren adoptar y no pueden hacerlo por lo complicado y burocrático del trámite.

         Y no nos engañemos, los casos de abortos por violación no representan la mayoría. Yo mismo conozco y conocí a al menos cinco mujeres que se practicaron abortos (una de ellas llegó a hacerse tres) y ninguna había sido violada. Todas habían tenido relaciones con sus novios y en un momento de estúpida calentura habían llegado a pensar que el placer de un polvo justificaba el riesgo de no cuidarse. El novio de una de estas mujeres llegó a decir que «todavía era joven y que le quedaba mucho por vivir». Lo que da lástima, y asco, es pensar que para que uno pueda vivir otro (inocente) tenga que morir. En estos casos, al egoísmo del que ya hablé se suma la irresponsabilidad: ninguna de estas personas se hizo cargo de lo que había hecho. Piensen que por el egoísmo y la irresponsabilidad de estas personas hoy en día hay al menos siete seres humanos que no existen, seres humanos que tenían el derecho a vivir, un derecho que no se puede negar sin convertirse en un asesino o una asesina.

         Por último, se me podría decir que la realidad es una (lo quiera ver o no) y que hay muchas mujeres que se someten a riesgosas operaciones en lugares insalubres. Entonces, en vez de educar a esas mujeres (y a los hombres que las acompañan) a que utilicen anticonceptivos o a que aprendan a hacerse responsables por sus acciones, se pretende darles un espacio «seguro» para que puedan eliminar lo que les molesta. Francamente no lo entiendo, y me duele ver a personas de los medios y de la cultura (que se supone que son educados e inteligentes) apoyar y sostener estas conductas.

         Cuando mi madre quedó embarazada de mí tenía un bebé de un año, ningún lugar donde vivir y acababan, junto a mi padre, de enfrentar la muerte de mi abuelo, que era un sostén para ellos, un sostén tanto psicológico como económico. Sin embargo, siguieron adelante, sin plantearse en ningún momento deshacerse de mí. Ahora, tengo una hija de casi un año y medio. Si mis padres hubiesen decidido que tenerme no era conveniente (y, considerado fríamente, no lo era), ¿sólo mi vida se hubiera perdido?

.

20 de noviembre de 2010

NOSFERATU: una especie de trilogía imperdible

.

         Desde excelentes producciones como Drácula de Francis Ford Coppola, pasando por films de buena calidad como Entrevista con el vampiro o Criatura de la noche, hasta llegar a otros realmente malos como Blade o Van Helsing, las películas de vampiros han dado para todo. El mito del vampiro fue maltratado, tergiversado y banalizado hasta límites insoportables. Podríamos decir que por cada película buena de vampiros hay diez malas, que sólo buscan el entretenimiento insustancial. Aunque, por fortuna, no todo es ni fue así. A continuación me gustaría comentar brevemente tres películas que retoman el mito del vampiro fijado de manera perenne por Bram Stoker y que, a su vez, funcionarían como una especie de trilogía: Nosferatu, una sinfonía del horror (1922) de F. W. Murnau, Nosferatu, vampiro de la noche (1979) de Werner Herzog y La sombra del vampiro (2000) de E. E. Merhige.
.


.
- NOSFERATU (1922), de F. W. Murnau

.
.
         Representante del Kammerspielfilm (el expresionismo alemán posterior al «caligarismo»), Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922) es considerado el primer film de vampiros y uno de los primeros de terror de la historia del cine. Su director fue Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931), conocido también por otros clásicos como El último (llamada también La última carcajada, 1924) y Fausto (1926). Murnau quizo llevar a la pantalla la novela Drácula de Bram Stoker, pero tras no conseguir los derechos ante la viuda del escritor tuvo que cambiar los nombres y los escenarios de la historia. Así, Drácula pasó a llamarse Nosferatu, y el Conde Drácula el Conde Orlok; en lo demás, el argumento se mantuvo bastante fiel al original. Por esto la viuda de Stoker inició acciones legales y Murnau, tras perder el juicio, se vio en la obligación de destruir todas las copias de Nosferatu. No obstante, algunas copias, que ya habían sido distribuidas, pudieron salvarse y sobrevivir, ocultas en manos de particulares hasta la muerte de la viuda de Stoker (y, por consiguiente, la expiración de los derechos de autor).

         La película se destaca por estar rodada en escenarios naturales (algo inusual en el cine expresionista) y por la caracterización del Conde Orlok, magistralmente encarnado por el actor Max Schreck. De hecho, tan bien representado estuvo que se formó una leyenda en torno a Schreck, llegándose a afirmar que el actor realmente era un vampiro y que Murnau lo había contratado con la promesa de entregarle a Greta Schröder, la protagonista del film. Además, la leyenda cuenta que después de rodada Nosferatu, Schreck desapareció para siempre, lo que no es cierto, ya que se le conocen otras películas posteriores como Die Strasse (1923) de Karl Grune y se sabe que murió en 1936 como producto de un ataque al corazón.

.


.



.
- NOSFERATU, EL VAMPIRO (1979), de Werner Herzog

.


.
         Esta versión de Nosferatu, dirigida por Werner Herzog y protagonizada por Klaus Kinski, es claramente un homenaje a la película de 1922. Libres de las restricciones legales con las que tuvo que lidiar Murnau, la versión de Herzog pudo hacer uso de los nombres originales del libro de Stoker, aunque se llamó a la protagonista femenina Lucy Harker en vez de Mina Harker, mezclando los nombres de los dos personajes femeninos de Drácula. La historia es, en sí, la misma en las dos películas, aunque la estética se ve renovada por la posibilidad de utilizar colores y sonidos. Además, Herzog complejiza la personalidad del Conde al dotarlo de sentimientos y frustraciones, a la vez que consigue un final sorpresivo recurriendo al personaje de Jonathan Harker.

         Estamos, sin lugar a dudas, ante una remake cuya existencia está completamente justificada (algo inusual en las remakes). Sin dejar de ser un homenaje y una actualización, Nosferatu (1979) tiene valor por sí misma, logrando un alto nivel estético y un despliegue de recursos impensado en la década del ’20 (como la utilización de once mil ratas para la filmación de varias escenas).
.


.
- LA SOMBRA DEL VAMPIRO, de Edmund Elias Merhige

.

.
         La sombre del vampiro (2000) retoma la leyenda de Schreck y hace una película con ella, mostrándonos los entretelones de la filmación de Nosferatu (1922). En el film podemos ver a un Murnau (interpretado por John Malkovich) obsesionado por realizar lo que considera será la mejor película de la historia, y para eso contrata para el papel del Conde a un misterioso hombre llamado Max Schreck (Willem Dafoe), que en realidad es un vampiro que recibirá como paga a la misma protagonista. Murnau engaña así al resto de su equipo, diciéndoles que Schreck es un desconocido actor de teatro, hasta que la sed del vampiro comienza a desatarse y sus consecuencias aparecen a la vista de todos.

         La película es interesante y las actuaciones destacables (Willem Dafoe fue candidato al Oscar como mejor actor secundario). A los que les gusta la Nosferatu original, podrán ver recreadas varias escenas y tematizados muchos de los conflictos por los que tuvo que pasar Murnau para llevar a cabo su film.

(- Más de E. E. Merhige en El lugar de lo fantástico: Beggoten: la imagen como construcción significativa)
.

4 de noviembre de 2010

EL JUEGO DEL MIEDO VII: un balance

.


.
         En un post anterior (EL JUEGO DEL MIEDO VI: terror con contenido) defendí la calidad y la complejidad de esta saga. Lo que dije entonces se puede aplicar a El juego del miedo VII (Saw VII), por lo que no voy a incurrir en repeticiones tediosas e innecesarias. Lo que me gustaría hacer es un balance, con el fin de reflexionar sobre lo bueno y lo malo de esta nueva entrega que, curiosamente, se estrenó en formato 3D y es presentada como el «capítulo final» de la historia.

         Lo bueno: La calidad del argumento se mantiene. Todavía seguimos enterándonos de cosas que ocurrieron en El juego del miedo I. El símbolo de Jigsaw, el rompecabezas, se deja ver en la forma intrincada en que se presentan los acontecimientos. Nuestra mente es apelada una y otra vez y nuestra memoria puesta a prueba. El final continúa cumpliendo con las expectativas de los seguidores, reservando nuevas sorpresas. Además, los juegos siguen estremeciendo y la sangre (para los que gustan del género gore) llega hasta las butacas.

         Es indudable que estamos frente a un caso raro en la historia de Hollywood. El juego del miedo es una película (y referirme a las siete películas como si fueran una sola no es casual) que incomoda e, incluso, puede llegar a fastidiar. No basta con ir y sentarse en el cine, mirar la pantalla, gritar un poco y volver a casa. Hace falta un esfuerzo extra para reconstruir la historia y reconocer las alusiones. Incluso, recomendaría ver las seis películas anteriores antes de ver esta última. Por esto mismo, muchas personas me dijeron que no iban a ir a verla, aduciendo que le habían «perdido el rastro». Algunos se rindieron en la quinta, otros en la cuarta y otros ni siquiera llegaron a la tercera. No es fácil seguir la saga, y en un mercado saturado por lo sencillo y lo predecible, destaco y valoro que se apueste por lo intrincado, aun a costa de cierto rédito.

         Mi humilde opinión es que estamos frente a la mejor saga de la historia del cine. ¿No será mucho? Puede ser, pero que alguien me diga de una saga que lleva siete películas y que todavía tiene cosas que decir sobre su propia historia.

         Lo malo: La filosofía de Jigsaw ya no ocupa un lugar protagónico, como sí lo hizo en las primeras películas. Desde la muerte de Kramer, los juegos se fueron convirtiendo más en un instrumento de castigo que de concientización, y la venganza (completamente ausente antes) va ganando terreno. Claro, ninguno de los sucesores de Kramer le llega a los talones, por lo que esta variación en las intenciones no tiene por qué ser vista de manera negativa. De cualquier forma, se extraña la justificación pseudofilosófica que le da a la sangre un estatuto de verdad.

         La película se estrenó en formato 3D, lo que fue un gran error. Primero, se hace un uso bastante elemental de la tercera dimensión (apenas hay un puñado de escenas que la justifican, e incluso éstas no son del todo «impresionantes», que es lo que se espera), y segundo, genera expectativas innecesarias. Recuerdo que al lado mío había una pareja de jóvenes, y cuando la película terminó se fueron quejándose por las pocas escenas espectaculares. Hay dos cosas buenas en las películas de El juego del miedo: una son los juegos y la otra (y yo diría principalmente) el argumento. Cumpliendo con estos dos puntos (y todas las películas los cumplen), no hay necesidad de una tercera dimensión. En este caso, resta, no suma.

         Hay otra cosa que impugnaría: cierta forma desleal de buscar la sorpresa. Muchos de los datos que se nos dan en las últimas películas deberían haber sido expuestos en las primeras. No voy a decir exactamente cuáles, ya que no quiero arruinarle la sorpresa a nadie, pero digamos que si el príncipe azul es también el malvado ogro, y este ogro se muestra a cara descubierta ante el resto de los personajes, entonces el espectador tiene todo el derecho de ver también ese rostro. Lo que no es secreto para los personajes principales no debería ser secreto para los espectadores. Entiendo que es una saga larga y que muchos datos fueron concebidos a medida que las películas se fueron sucediendo, pero me quedo con la mente tranquila al haber hecho mi pequeña objeción (que por otra parte no afecta mi valoración de la saga).

         Balance: Si no vieron las seis anteriores véanlas y vayan a ver la VII. De lo contrario, se perderán de algo que, hoy por hoy, es tan raro como un buzón en una esquina: una película que busca originalidad y complejidad al mismo tiempo. Y si no quieren gastar mucha plata, véanla en formato común, que la tercera dimensión, al menos en este caso, no es más que un triste recurso para ganar unos pesos extra.

        Y ante la pregunta de si realmente será «el capítulo final»… Honestamente espero que sí, aunque a decir verdad no lo creo.


Ficha técnica:
Título original: Saw 3D: The Final Chapter (Saw VII)
Año: 2010
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos
Director: Kevin Greutert
Guión: Marcus Dunstan, Patrick Melton
Reparto: Tobin Bell, Costas Mandylor, Betsy Russell, Sean Patrick Flanery, Cary Elwes
Productora: Lionsgate Films / Twisted Pictures