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22 de diciembre de 2009

ACTIVIDAD PARANORMAL: la búsqueda de lo real

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         En la línea de El proyecto Blair Witch, Actividad paranormal (Paranormal Activity) está filmada en su totalidad con una cámara portátil. Su intención es lograr lo que Barthes llamaría el «efecto de lo real», que ya antes habían intentado, de manera diferente, películas como El exorcismo de Emily Rose, Los extraños, Invocando espíritus y la ya mencionada bruja de Blair. Parecería que la ficción, de por sí, no es suficiente para dar miedo, y entonces se tiene que recurrir a artimañas que permitan pensar en hechos reales. Podría pensarse que el escepticismo en estos días es tan fuerte que los escritores y directores se ven obligados a hacer cosas como éstas. Sin embargo, los resultados no siempre son tan previsibles. El exorcista de William Peter Blatty asusta más que El exorcismo de Emily Rose, y pocas películas asustan más que el film de Alejandro Amenábar Los otros, aunque en ningún momento se alude a una historia real. La moda de apelar a hechos reales no es más que eso, una moda, que ha dado algunos productos buenos y otros malos. Actividad paranormal, voy a decirlo, es uno de los buenos.

         Actividad paranormal es presentada como una de las películas más aterradoras de todos los tiempos; no creo que sea cierto, pero sí es verdad que por momentos asusta y mantiene al espectador en vilo. La historia es simple y el presupuesto escaso, pero la película cumple. Se nos muestra a una joven pareja, Micah y Katie, que, tras experimentar ciertas sensaciones que ellos atribuyen a una actividad paranormal, deciden comprar una cámara y registrarlo todo. O, mejor dicho, Micah es quien compra la cámara y Katie la que lo sigue. Toda la película estará marcada por esta dualidad entre ambos personajes: Micah es el escéptico hombre de acción, que comienza por no creer y cuando lo hace se cree con la facultad de enfrentar y derrotar al espectro, mientras que Katie es la víctima, que no duda en ningún momento del peligro que corre. Ambos no harán más que tomar malas decisiones, hasta que su camino se vuelva irreversible y su destino irrevocable.

          La película cuenta con varios finales, el del cine no es más que uno de ellos. Hasta donde sé, hay tres distintos. Esto, por supuesto, hecha por tierra toda pretensión de realidad y hace que el espectador (al menos yo como espectador) se fastidie. No me gustan las películas con muchos finales, es como si el escritor (o el director o quien fuera) no se hubiese jugado por ninguno de ellos. Lo más importante de una historia es el final, y es un riesgo que el escritor tiene que correr. Cuando no lo hace, me molesta. Si se deja de lado esto, la película es recomendable.


Ficha técnica:
Título original: Paranormal Activity
Año: 2007
Duración: 99 min.
País: Estados Unidos
Director: Oren Peli
Guión: Oren Peli
Reparto: Katie Featherston, Micah Sloat, Amber Armstrong, Mark Fredrichs
Productora: Paramount Pictures / DreamWorks
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14 de diciembre de 2009

EL SENTIDO DE LA VIDA

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        La vida se me presenta absurda. ¿Para qué tanto esfuerzo si somos tan fugaces? Como el sabio del Eclesiastés, no puedo evitar mirar hacia el pasado y ver la gran vanidad de las cosas. ¿Por qué el ser humano se preguntó, a lo largo de la historia, sobre el sentido de la vida si éste es tan evidente? ¿No es acaso (o al menos debería ser) la felicidad el sentido de toda existencia humana? El resto no es más que ilusión. El problema es que el hombre, en general, no se resigna a lo intrascendente, y la felicidad es intrascendente. No le importa a nadie más que al hombre en cuestión. Cuando alguien pregunta por el sentido de la vida busca algo grande, de repercusiones gigantescas, y por eso se engaña. El único sentido de la vida es la felicidad, aunque con ella caigamos en el olvido. Y el hombre no se convence de eso. Siempre se busca la gloria, el dinero, la fama, y lo único que se consigue es una muerte que no se asume ni se espera. Es el gran dilema de Aquiles: la felicidad (y la vida) o la gloria (y la muerte). Al menos él sabía lo que elegía. Nosotros elegimos una cosa creyendo que elegimos otra, y cuando nos llega la muerte todavía nos preguntamos por el sentido de la vida, con un gusto amargo en la boca ante la sospecha de que no hemos elegido bien.

         ¿Cuál es el camino de la felicidad y cómo se llega a ella? Es algo en lo que todavía sigo pensando…

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8 de diciembre de 2009

CRIATURA DE LA NOCHE: ¿quién es el vampiro?

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         Cuando se estrenó la película Crepúsculo, dije que se trataba de una historia de vampiros diferente. Específicamente me refería a la centralidad de la relación amorosa en la trama y al hecho de enfocar algunos temas vampíricos de una forma singular o nueva (por ejemplo, que los vampiros vivan en una casa rodeada de ventanas). Ahora, al ver Criatura de la noche (Låt den rätte komma in, o en su título en inglés Let the Right One In) me doy cuenta de lo que es una película de vampiros verdaderamente diferente. Criatura de la noche cuenta la historia de Oskar, un joven de 12 años que vive en un suburbio de Suecia. Oskar es un muchacho introvertido, que suele ser objeto de burlas y golpizas por parte de sus compañeros de escuela y que pasa el tiempo coleccionando artículos periodísticos sobre asesinatos al tiempo que fantasea con cometer uno. De forma casi desapercibida, una niña de su edad se muda, junto a un hombre mayor, a un departamento vecino al suyo, y de inmediato la amistad entre ambos comienza a prosperar. La niña se llama Eli y es un vampiro: se alimenta de sangre, sale por las noches, no siente frío y lleva siendo niña mucho tiempo.

         La película es sencillamente genial. Nos permite ver una versión singular de los vampiros: aquí, no son ellos los que se adueñan del destino de los hombres, o, mejor dicho, sí lo son, sólo que no lo hacen por la fuerza, sino bajo el consentimiento de los hombres mismos; por eso primero tienen que ser aceptados y por eso también necesitan de la ayuda de los humanos para conseguir comida (aspecto que se deja entrever en el título original y que se perdió por completo en la burda traducción al castellano). Además, los vampiros se alimentan de los hombres, pero también los necesitan y se encariñan con ellos. Dicho de otra forma, el vampiro no es aquí malo, mata para comer, como unos lobos podrían matar a un cordero, sin ser por esto malos. Y es aquí donde la película se destaca, al obligarnos a formular las siguientes preguntas: ¿quién es el verdadero vampiro?, ¿es Eli, que necesita de la sangre para vivir, o son los humanos, que la ayudan y que tienen también deseos de sangre, un deseo incluso más morboso, ya que no implica ninguna necesidad vital?

         Criatura de la noche se estrenó en Suecia en 2008 y está basada en la novela Déjame entrar de John Ajvide Lindqvist, quién a su vez estuvo a cargo del guión. Como siempre ocurre con cualquier película extranjera de calidad, ya se está preparando la versión norteamericana, que se estrenará en 2010. Por mi parte, recomiendo que vean estar versión, antes de que sea demasiado tarde.


Ficha técnica
Título original: Låt den rätte komma in (Let the Right One In)
Año: 2008
Duración: 110 min.
País: Suecia
Director: Tomas Alfredson
Guión: John Ajvide Lindqvist
Reparto: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl
Productora: EFTI


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4 de diciembre de 2009

EL JUEGO DEL MIEDO VI: terror con contenido

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         Recuerdo que, ni bien se estrenó El juego del miedo VI (Saw VI), Catalina Dugli dijo algo así como que la película estaba orientada a los fans del género (bien cierto), ya que lo que se veía en ella era un montón de violencia sin contenido (terrible falsedad). Lo curioso es que también lo oí de otros críticos. O una de dos: o no pasaron de la primera escena, o no entendieron nada. Dada la posición preeminente en los medios de algunos de ellos (y los sueldos que ganan), cualquiera de las dos opciones es inaceptable.

         Recomiendo de forma categórica El juego del miedo VI, como recomiendo cualquiera de las anteriores. Creo que es la primera vez en la historia del cine que se hace una saga continuada de tantas películas sin que decaiga la calidad. Por supuesto que no todas son igualmente buenas, hay algunas mejores que otras, pero hay que admitir que ninguna es mala. Acostumbrados a la fórmula «hago una película buena y después me repito», como vimos con la saga de Scream, El efecto mariposa o Destino final, nos sorprendemos al ver que en todas las películas de El juego del miedo hay un final inesperado y una que otra vuelta de tuerca en la historia. Esto habla de un trabajo serio y de un talento inusual por parte de los escritores. Incluso en esta última entrega seguimos conociendo a los personajes y nos seguimos sorprendiendo. Se ha logrado plantear un gran rompecabezas, donde las piezas son dadas con discreción e inteligencia.

          Con respecto a eso de que sólo se trata de violencia sin contenido, ¿qué puedo decir? «A palabras necias, oídos sordos». El pensamiento de John Kramer es implacable y espeluznante, incluso podemos decir (o no) que es enteramente reprobable, pero lo que nunca podríamos afirmar es que no tiene contenido. De hecho, es coherente con sus propias premisas, y le podemos atorgar el hecho de que por momentos se vuelve convincente. En esta última entrega, podemos ver cómo Kramer discute la política de las aseguradoras de la salud, que decide quién, o quien no, tiene posibilidades de vivir. Si hay algo que deja en claro la película, es que nunca se puede afirmar que una persona va a vivir mucho o poco. Esto, que es algo harto evidente, se pierde de vista en la sociedad moderna en que vivimos, en la que nos quieren convencer de que si tomamos tal marca de yogurt, usamos tal pasta dental y nos hacemos un chequeo por año, vamos a vivir mucho y bien.

         No voy a decir más de la trama. Las personas que vieron las anteriores no necesitan que lo haga, y las que no las vieron no tendrán ningún provecho. Sólo recomiendo, una vez más y sin descanso, que vean esta saga. Sólo muy de vez en cuando sale una buena película de terror, y que esa película sea en realidad una historia de seis films consecutivos, creo que es algo demasiado singular y maravilloso como para dejarlo pasar.

          Me pregunto si va a haber un Juego del miedo VII. Por un lado, me gustaría que esta saga no se terminase nunca, pero por otro me da miedo que la echen a perder. Supongo que sólo resta esperar.


Ficha técnica
Título original: Saw VI
Año: 2009
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos
Director: Kevin Greutert
Guión: Marcus Dunstan y Patrick Melton
Reparto: Tobin Bell, Costas Mandylor, Betsy Russell, Mark Rolston
Productora: Coproducción EEUU-Canadá-Australia-Reino Unido; Lionsgate Films / Twisted Pictures


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12 de noviembre de 2009

Ya salió el primer número de SUDOR DE TINTA

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www.sudordetinta.com.ar


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Ya salió el primer número de la revista de literatura argentina contemporánea SUDOR DE TINTA.

Podrán leer artículos sobre las últimas novelas de los escritores que se encuentran actualmente publicando.

Además de una entrevista imperdible a Elsa Drucaroff , autora de El infierno prometido, una excelente e impactante novela que funde lo histórico con lo literario, lo perverso con lo aceptable, lo mórbido con lo deseable.

Y otras tantas cosas más.
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11 de noviembre de 2009

PINTURA DE HORROR: José Manuel Schmill

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José Manuel Schmill Ordóñez nació el 21 de abril de 1934, en México. Si bien muchos lo conocen por su trabajo con los paisajes y retratos, sus cuadros de monstruos van cobrando cada vez más notoriedad. Y no es para menos. La pintura de Schmill es sórdida, oscura y perturbadora. Se dice que comenzó a imaginar monstruos a la tierna edad de 10 años, inspirado por el cine de Hollywood, y que, careciendo de los recursos para adquirir pinturas, los pintaba con pasta de dientes. En sus propias palabras: “Me gusta mucho que esté bien pintado el cuadro porque ahora hay muchos improvisados que se llaman artistas y no saben ni dibujar. A mí me gusta mucho que esté bien hecho, bien dibujado y bien logrado aunque el tema sea monstruoso, aunque sea disonante. Pero puedo pintar las dos cosas; en realismo absoluto puedo pintar una mujer bellísima y también un monstruo de lo más horrendo”.

Creo que sobran palabras. Mejor veamos algunos de los cuadros de este grandioso pintor:
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10 de noviembre de 2009

LAS RUINAS, de Scott Smith

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«Todo iba mal, espantosamente mal, y no había forma de detenerlo, no había forma de escapar.»
Scott Smitt, Las ruinas
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         Hay libros que producen sensaciones físicas. Algunos marean, otros exasperan y otros dan placer. No hablo en sentido figurado, sino de reacciones físicas concretas. Me ha pasado de leer libros muy aburridos que me generaron un estado de nerviosismo (cercano a la ira) muy concreto. Bueno, Las ruinas (The Ruins), de Scott Smith, me produjo, también, una sensación específica: asfixia. A medida que avanzaba en la lectura, sentía que me ahogaba, que incluso llegaba a desesperarme. El miedo, a veces, produce cosas como ésas. Es algo que no me suele pasar mucho con las historias, así que le agradezco a Smith por lo que hizo.

         Las ruinas cuenta la historia de Jeff, Amy, Eric y Stacy, un grupo de amigos norteamericanos que van de vacaciones a México, en donde conocen a Mathias (un joven alemán que había viajado con su hermano) y a un grupo de griegos que se hacen llamar Pablo, Juan y Don Quijote. Luego de que Mathias relata cómo su hermano lo abandonó en pleno Cancún para ir detrás de una mujer arqueóloga de la que se había enamorado, Jeff le ofrece ir en su búsqueda. Amy, Stacy y Eric aceptan a regañadientes y Pablo, dado que no habla ni una palabra en inglés, se les une sin saber muy bien para qué. El terror comienza una vez que los jóvenes encuentran el campamento de los arqueólogos, instalado en una colina cubierta por una extraña planta de flores rojas. El problema es que la planta no es una planta común, sino una especie sin igual, asesina, inteligente e implacable, que es custodiada por un pequeño pueblo de descendientes mayas. Hay una pequeña línea que divide la planta del resto del mundo, y una vez que se pasa del otro lado, los mayas se encargan de que no haya vuelta atrás. De un lado, los mayas con sus armas, del otro, la planta con su apetito voraz. Y allí, los jóvenes, haciendo lo posible por sobrevivir.

         La novela está muy buena. El hecho de que no esté dividida en capítulos (sólo está separada por espacios en blanco que más que dividir la historia permite continuar la misma según la visión de los distintos personajes americanos) contribuye a esa sensación de asfixia. No hay respiro. La historia sigue y sigue sin descanso, en una carrera que no tiene ninguna vuelta atrás. De no haber tenido otras obligaciones, hubiese leído las cuatrocientas páginas de un tirón (aunque, bueno, las leí en dos tirones). Es realmente interesante lo que consiguió este autor con un grupo de personajes y un solo escenario. La desesperación de los jóvenes es contagiosa y nos obliga a preguntarnos qué haríamos nosotros en una situación similar. Por primera vez en mi vida, tuve la sensación de que sería capaz de suicidarme. De estar en el lugar de esos muchachos, creo que sería lo único que podría hacer. Supongo que es otra cosa que debería agradecerle a Smith.

         Por último, después de leer el libro me senté a ver la película. No suelo hacer eso, pero como la adaptación y el guión estuvieron a cargo de Scott Smith decidí hacer la prueba. Sin lugar a dudas cometí un error. La película simplifica la historia hasta el extremo: se reduce la presencia de un personaje y lo que en la novela hacen unos, en la película lo hacen otros. El final, por supuesto, es distinto (más acorde con lo que se espera de una película de Hollywood) y la asfixia que antes mencioné desaparece por completo.


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Sobre el autor:
Scott Smith nació en Summit, New Jersey, en 1965. Estudió en el Dartmouth College y en la Universidad de Columbia y llegó a graduarse de las dos Universidades. En 1993 escribió su primera novela, Un plan sencillo (A Simple Plan), que años después fue adaptada al cine bajo la dirección de Sam Raimi. Las ruinas (The Ruins), su segunda novela, fue publicada en 2006 y recibió buenas críticas. Actualmente vive en la ciudad de Nueva York.


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- Smith, Scott. Las ruinas. Buenos Aires, Ediciones B, 2007.

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