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5 de septiembre de 2021

HISTORIAS DE CUARENTENA






          Desde el 16 de marzo hasta el 18 de mayo de 2020, Periódico irreverentes publicó una columna semanal llamada "Historias de cuarentena". En ella, todos los lunes, salía un cuento de mi autoría que tenía como contexto, cuando no como argumento, la cuarentena que recién comenzaba y que pronto iba a formar parte de la cotidianidad de todos. A continuación, les dejo el link de cada relato.

          ¡Saludos!




2. "Fractura" (23 de marzo de 2020): https://periodicoirreverentes.org/2020/03/23/fractura/

3. "Agresor" (30 de marzo de 2020): https://periodicoirreverentes.org/2020/03/30/agresor/

4. "Muertos" (6 de abril de 2020): https://periodicoirreverentes.org/2020/04/06/muertos/

5. "Fiebre" (13 de abril de 2020): https://periodicoirreverentes.org/2020/04/13/fiebre/

6. "Cuarentena" (20 de abril de 2020): https://periodicoirreverentes.org/2020/04/20/cuarentena/

7. "Balcones" (27 de abril de 2020): https://periodicoirreverentes.org/2020/04/27/balcones/



10. "Epílogo" (18 de mayo de 2020): https://periodicoirreverentes.org/2020/05/18/epilogo/




31 de agosto de 2021

OLVIDEMOS TODO DE UNA VEZ, de Fernando Figueras

 



Con Olvidemos todo de una vez, de Fernando Figueras, cierro la serie de reseñas de los libros que Muerde Muertos editó en 2020 para conmemorar sus diez años de vida, y que además incluye Desatormentándonos de José María Marcos y No obstante lo cual de Carlos Marcos. Al igual que estos dos títulos, el de Figueras también hace alusión al rock nacional, específicamente a la canción «Estertor» de Babasónicos. De esta manera, la literatura tiende su red no sólo en su propio campo, hacia otros libros, sino que también se expande hacia la música, como queda dicho, y hacia la pintura, con sus tres portadas extraídas de obras de Alejandro Marcos. En conjunto, los tres libros forman un trinomio perfecto, que reclama unidad, pero que sorprende y se disfruta por separado. 

Teniendo en cuenta este costado musical, podríamos decir que Olvidemos todo de una vez es una gira mágica y misteriosa, en la que no falta el delirio (tan exquisito cuando se trata del delirio de Figueras), ni la violencia, ni el horror, ni, tampoco, el amor. En los siete cuentos que conforman el libro (más el prólogo, que bien puede ser visto como un relato más), el lector experimenta todas las emociones dignas de aprecio que la lectura puede despertar: risa, empatía, miedo, impresión, inquietud, horror, tristeza y risa de nuevo. Al terminar la lectura, uno se pregunta cómo se pudo leer tanto en apenas un libro. 

Comencemos el viaje por esta cartografía impredecible, sorprendente, total. Recorramos un poco Olvidemos todo de una vez: 

 

- El «Prólogo para cantar» es ya una muestra de la virtud de Figueras para plasmar escenarios ingeniosos e hilarantes. Acá, el narrador nos cuenta sobre sus extrañas noches, acompañadas de personajes un tanto peculiares. Una joyita con un cierre formidable.

- «El sabor del reencuentro» esgrime lo mejor de Figueras. Un amor que dejó de ser volverá a nacer en las circunstancias más curiosas e insólitas. Se requiere del lector una mente abierta y una mirada profunda del amor.

- «Pileta rusa» representa un hallazgo narrativo, al tiempo que exhibe una originalidad sádica y brutal. Uno de mis cuentos favoritos.

- «¡Ole!». Un hombre que haría cualquier cosa con tal de recuperar a su amor perdido, incluso contratar los dudosos servicios de un brujo. Los desafío a leerlo sin reírse. Yo no pude.

- «Río de Janeiro» nos sumerge en una versión oculta de Buenos Aires, donde un viaje en subte puede conducir a túneles desconocidos y a experiencias sensuales cercanas al éxtasis. Para los amantes de las conspiraciones.

- «Mechas». Una vez más, el amor perdido en el pasado surge como amenaza concreta en el presente, en este caso en forma de mechas. Un texto que con pocas palabras dice mucho. Incluso, me animaría a afirmar que lo dice todo.

- «Llevar un pañuelo». Un ejemplo de lo que es un relato de terror perfecto. No quiero decir nada para no spoilear. Sólo diré que es otro de mis favoritos.

- «Taj Mahal» es el cuento más largo del libro. Es, también, una especie de leyenda, que nos abre los ojos sobre el origen de una realidad que todos sufrimos alguna vez, pero de la que ninguno pudo desentrañar su causa: ¿por qué los albañiles nunca terminan sus trabajos? Después de este relato, podemos esperar un nuevo equilibro en el universo.

 

Con este breve repaso, ya podrán ver la multiplicidad de experiencias que les espera. No pierdan la oportunidad, lean Olvidemos todo de una vez de Fernando Figueras. Raramente la literatura nos ofrece tanto en un solo viaje.

 

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Sobre el autor: Fernando Figueras nació en Buenos Aires en 1970. Es escritor y docente. Publicó el volumen de cuentos Ingrávido (Muerde Muertos, 2010), la nouvelle divague Quepobrestán (Muerde Muertos, 2013), el poemario Haikus Bilardo (en co-autoría con José María Marcos, Muerde Muertos, 2014) y, orientado al público infantil, el western Un duelo a cara de perro (Del Naranjo, 2015) y los libros de relatos Tarjeta roja (Huentota, 2019) y Ardillas (Otero, 2020). La compilación de cuentos Olvidemos todo de una vez salió en 2020, conmemorando los diez años de la editorial Muerde Muertos. En 2021 vio la luz su novela juvenil Oro en el viento, que puede oírse por YouTube en formato de video, leído por treinta escritores contemporáneos.

12 de agosto de 2021

EN PARÍS SON LAS ONCE, de Francisca Mauas

 




«Miro el segundero del reloj de la cocina y luego mi reflejo en el vidrio de la ventana. Un yo que mira a otro yo, un cuadro de mí misma».

Francisca Mauas, «Silencio en el teléfono» en En París son las once.

 

 

La triste condición del ser humano

 

En París son las once es el último libro de Francisca Mauas, escritora multifacética (incursionó en la prosa, la poesía y el teatro) y editora del sello Azul Francia. En El lugar de lo fantástico ya les hablé de Una sombra entre nosotros (Halley Ediciones, 2018), un excelente poema narrativo que, de alguna manera, ya nos introducía en el universo de soledad, incomunicación y tristeza que este nuevo trabajo continúa y profundiza. 

Publicado en 2020, En París son las once contiene trece cuentos que nos muestran una realidad aún más contundente que la que veíamos (y todavía vemos) a nuestro alrededor, en ese conjunto incoherente de tareas, obligaciones y deseos que llamamos vida: que el aislamiento no es un patrimonio de la pandemia, que está dentro de nosotros y nos amenaza con anularnos. Los protagonistas de estos relatos son hombres y mujeres que arrastran su soledad como si se tratara de una mochila que lastima, pero que se aprecia lo suficiente como para no dejarla en el camino. Así, el ser humano ya no sería un ser social, sino un individuo aislado, que se debate entre la atracción (cuando no la inevitabilidad) de la soledad y los intentos (siempre fallidos y no pocas veces desesperados) de conectarse con los demás. Para dar algunos ejemplos, podemos ver que en «Silencio en el teléfono» la narradora descubre que su posible interlocutor se desvanece desde el momento en que decide entablar contacto con él. Además, la soledad es en «Instantáneas» (uno de mis relatos favoritos) la imposibilidad concreta, y hasta fantástica, de encontrarse con el otro, mientras que en «Escenarios vacíos» inunda y trasciende la vida, volviendo irreconocibles a los vivos y marcando el descanso de los muertos. 

Como puede verse, el aislamiento y la soledad impiden a los personajes establecer vínculos en su presente y construir así un futuro. Pero esto no termina acá. Es tan profundo el abandono emocional que sufren que incluso el pasado se ve vaciado de relaciones, de familia y, con esto, de identidad, generándose así una orfandad que incluye al padre («Una exposición de mi vida»), a la madre («Gérmenes», donde la madre está presente como una molestia), a los hermanos («Silencio en el teléfono» e «Instantáneas») y, por último, a los hijos (que sólo los demás tienen). Y todo esto no es gratuito. Tanta soledad y tanto abandono se paga con la enajenación, de ahí que no sepan dónde están o cómo llegaron ahí («Un puente sobre el río») ni tengan en claro por qué hacen lo que hacen («En París son las once»). 

Mientras leía cada uno de los cuentos de En París son las once, sentía que además de conocer personajes e historias nuevas, se me estaba revelando la trama de nuestro mismo presente, en el que la soledad ataca en medio de la muchedumbre (presente o virtual) y el silencio aturde más que los gritos. Sin lugar a dudas, Francisca Mauas es dueña de una mirada que desnuda las flaquezas del ciudadano moderno y de una valiosa habilidad para traducir esas impresiones en palabras. 

¿Cómo no recomendar En París son las once? No sólo es un buen libro, también es una ventana desde la que podemos ver la triste condición del ser humano. 

 

 

- Mauas, Francisca. En París son las once. Buenos Aires, Azul Francia, 2020.

 

 

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Sobre la autora: Francisca Mauas nació en Buenos Aires en 1980. Experimentó la actuación, la dirección y la escritura de teatro, poesía y narrativa. Sus últimas publicaciones fueron Una sombre entre nosotros (narrativa en verso) y Gato negro (poesía) con Halley Ediciones. Trabaja como productora radial en La venganza será terrible y dirige la editorial Azul Francia.







6 de agosto de 2021

LA MUERTE DE LA LITERATURA (UNA HIPÓTESIS)






          La muerte de la literatura llegará. Sí, llegará. No por su reemplazo por otras artes, sino por un progresivo (y autoinfringido) debilitamiento interno. Será la desidia de los lectores y de los mismos escritores la que terminará por dar la estocada final. Y no habrá a quien culpar.

          Sin embargo, muerte no implica desaparición (los muertos, con frecuencia, están más presentes que los vivos). Tras la muerte de la literatura, quedarán los libros. Los antiguos, llenos de una soledad oscura, incomprensible. Los actuales, reptiles agónicos que buscan un vértigo que les es ajeno. Los futuros, apenas sombras que proyectarán sombras.

          Nadie matará a la literatura.

          Cuando muera, será un suicidio.




8 de julio de 2021

DESPUÉS, de Stephen King

 



Después es la historia de Jamie Conklin, un chico con una capacidad singular: puede ver y hablar con los muertos. Su madre (soltera y a cargo no sólo de él, sino también del negocio familiar después de que su hermano desarrollara alzhéimer de inicio temprano) hace lo que puede para cuidarlo, y entre los consejos que le da se encuentra el de no hablar nunca con nadie de su particular don. Sin embargo, todo secreto necesita, para permanecer como tal, la posibilidad de su difusión, y con esa posibilidad viene siempre la certeza de su revelación. Así, cuando la pareja de su madre, la inspectora Liz Dutton, poseedora de una ética más que cuestionable, se entera de lo que los ojos del pequeño Jamie pueden ver y sus oídos oír, no duda en aprovecharlo a su favor. El problema es que una vez que se abren algunas puertas, lo que hay del otro lado encuentra la forma de liberarse, y el que paga los platos rotos no suele ser el incauto que busca, sino el médium que contacta. Crecer, para Jamie Conklin, no será sólo una aventura hormonal y un aprendizaje de lo que implica ingresar poco a poco en el universo adulto mientras se deja atrás lo propio de la niñez. No, en absoluto. Para Jamie, crecer será una pesadilla que involucrará tanto las vicisitudes de la vida como las intervenciones de la muerte. Después de todo, y como él mismo no se cansa de repetir a lo largo del libro, «esta es una historia de terror». 

Esta novela es una delicia. Narrada en una primera persona fresca, entrañable, Jamie Conklin nos cuenta su historia y nos participa de su crecimiento. Y cuando digo «nos participa» no hablo en sentido figurado, ya que el muchacho apela directamente al lector en múltiples ocasiones. Además, estamos ante una «novela de aprendizaje» en dos sentidos: no sólo expone el crecimiento del protagonista, comenzando cuando tiene seis años y terminando desde el presente de la escritura, a sus veintidós, sino también su maduración como escritor, de ahí que afirme cerca del final: «repasando estas páginas, veo que la escritura fue mejorando a medida que avanzaba». 

Por último, un comentario sobre el título. El nombre de la novela no viene solamente de la constante repetición de la palabra «después» (que, dicho sea de paso, se repite una y otra vez). También es una forma de narrar. De una manera sutil, King adelanta información todo el tiempo, echa pistas de lo que va a ocurrir sin decir demasiado. Esto hace que se vuelva imposible dejar de leer. 

En fin, como dije en un principio, Después es una delicia. Se trata de una novela breve (apenas 245 páginas, que para King es casi nada), simple, sin muchas complicaciones, con un protagonista–narrador muy querible, al nivel de otros personajes jóvenes inolvidables, como Mark Petrie (El misterio de Salem’s Lot), Bobby Garfield (Corazones en la Atlántida) o Luke Ellis (El instituto), por mencionar sólo algunos. El maestro de Maine mantiene intacta su capacidad de hipnotizar con una buena historia, y si bien estamos lejos de la complejidad y de la oscuridad de novelas como Cementerio de animales, It o Insomnia, leerlo sigue siendo un verdadero placer (al que no le falta, además, algún que otro sobresalto). 

Una vez que se empieza Después, las páginas se escurren como agua entre las manos. Se los aseguro, les va a gustar.

 

 

- King, Stephen. Después. Buenos Aires, Plaza & Janés, 2021.

 

 

3 de julio de 2021

LA HOGUERA, de Peter R. Hawes

 




          La hoguera, de Peter Hawes, es la historia de una confabulación ubicada en la España del siglo XVI. En sus páginas, podemos recorrer dos líneas narrativas: una, la de la llegada del vendedor de bulas José Tetzel al pequeño pueblo de Vasares, protegido (y dominado) por el cruel y gigantesco Fernando Cancerbérez; y otra, la de las pujas entre el poder político y el poder religioso (y, también, las pujas dentro de éste, en especial entre el papado y la Inquisición), que llegan hasta el punto de hacer del hereje Cancerbérez un santo con tal de alcanzar determinados objetivos. Si bien estas dos líneas se van desarrollando de manera intercalada en los sucesivos capítulos, cada una representa dos tiempos cronológicos distintos: los sucesos de Vasares se dan en 1570, mientras que el juicio y la ejecución de Cancerbérez son posteriores, de 1573. Esta organización le da a la novela un dinamismo que impide que el lector se distraiga del final, que ya conoce desde un comienzo (la muerte de Fernando Cancerbérez en la hoguera), aunque todavía esté lejos de desentrañar las verdaderas razones que conducen a él. 

La novela no está nada mal. Si bien tiene algunas inconsistencias, como la inestabilidad de los personajes (incluso de los protagonistas), que mudan de opinión con una facilidad que, muchas veces, resulta inverosímil, la verdad es que atrapa lo suficiente y lleva de la mano al lector a través de los capítulos, como si de un paseo se tratara. Además, más allá de lo señalado, los personajes no dejan de ser atractivos en sus contradicciones. Por momentos, no se sabe bien quién es el bueno y quién el malo, o lo que sería más exacto: no hay buenos ni malos, sino una compleja trama de intereses, pasiones y creencias. Nadie es un ejemplo ni un modelo completo, ya que todos guardan una parte de oscuridad, un inconfesable reducto de deseo, desde el guerrero hasta el sacerdote, pasando por el diplomático y llegando al Inquisidor General del Santo Oficio. Todo esto, en conjunto, deja al lector con la sensación de que el bien, detrás de su máscara de devoción, es sólo una de las formas en que el mal se disimula para poder actuar; de que la virtud sólo es virtuosa al ser observada por ojos ajenos, pero que se quita su máscara cuando la soledad se convierte en compañía. 

Tanto La hoguera como su autor, Peter R. Hawes, dejaron de circular por estas tierras desde hace tiempo. Si llegan a ver esta novela en alguna perdida mesa de saldos, no dejen pasar la oportunidad. Es un libro que se disfruta. De hecho, algunas escenas están muy bien logradas, como la ejecución misma del gigante, que hace recordar al King de La milla verde.

 

 

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Título: La hoguera (The Fox in the Sun)

Autor: Peter Robert Hawes

Editorial: Ediciones Martínez Roca, para Círculo de Lectores S.A.

Traducción: J. A. Bravo

Páginas: 248

Ciudad: Barcelona

Año de la presente edición: 1975

Año de la publicación original: 1974 

 

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Sobre el autor: Peter Hawes nació en Nueva Zelanda en 1947. Se educó en Westport, su pueblo natal, y más tarde en la Universidad de Canterbury, en Christchurch, especializándose en historia y en literatura. Después de su graduación viajó por Europa con su esposa, Cynthia, trabajando en gran variedad de ocupaciones, principalmente la enseñanza. Su especial interés por el Siglo de Oro lo llevó a España, donde escribió La hoguera. Después de ella, escribió también otras novelas, guiones para televisión y obras de teatro, algunas de las cuales nunca se llevaron a escena. Falleció el 29 de octubre de 2018, poco después de cumplir los 70 años.

2 de julio de 2021

MURCIÉLAGOS, de Gustav Meyrink





         Un libro poco conocido del autor de El Golem, Gustav Meyrink (1868 - 1932). Murciélagos, publicado originalmente en 1916, cuenta con siete cuentos escalofriantes, en los que el escritor austríaco trabaja con sus obsesiones, que van desde el crimen hasta el incesto, pasando por sus intereses ocultistas. Un libro que, con toda seguridad, vale la pena.