Día a día, mucho más en Facebook

23 de julio de 2015

LOS FANTASMAS SIEMPRE TIENEN HAMBRE, de José María Marcos




«Pensé que superaríamos la pelea dejando que el tiempo transcurriese, y ese fue el error. Subestimamos nuestros sentimientos más oscuros, y los días fueron abriendo una herida que jamás sanó, o, peor, que cicatrizó con una enorme franja que nos separó para siempre.»
José María Marcos, «La Casa Hansen» en Los fantasmas siempre tienen hambre.

Acabo de terminar de leer Los fantasmas siempre tienen hambre de José María Marcos. Generalmente, después de terminar un libro, espero varios días antes de sentarme a escribir una reseña. Generalmente también, evito los comentarios de libros de cuentos (es poco lo que se puede decir e imposible hacer un resumen satisfactorio). Pero en este caso, voy a hacer una doble excepción.

            El libro cuenta con once cuentos, todos de terror. Curiosamente, ninguno de ellos se llama «Los fantasmas siempre tienen hambre», sino que esta frase, tomada de R. D. Jameson, figura en uno de los tantos epígrafes, específicamente del relato «Un ángel de la guarda». No obstante, el libro no podría tener un mejor título, más pertinente. De alguna manera, nos permite ver cómo la vida está rodeada de fantasmas, aunque no se traten siempre de los ya conocidos espíritus que vuelven de la muerte a reclamar algo o a llevarse a alguien (aunque estos tampoco faltan, por supuesto). Un fantasma también puede ser una perversión del alma, un pecado capital incontrolable, un monstruo ancestral, un odio que supera la vida y la muerte o un conjunto de manchas que nos persiguen hasta sellar nuestro destino… Nuestra vida está rodeada de fantasmas que siempre  tienen hambre, y lo peor de todo es que se alimentan de seres humanos.

            Con diversos homenajes a los maestros del género, los relatos nos atrapan por su contundencia. Un hombre que recibe la ceguera con alegría porque significa dejar en la oscuridad al ente que vive dentro de él, un padre violento y obsesivo que está dispuesto a todo para que su hijo adelgace, un ángel de la guarda que protege con fines macabros son algunas de las tantas historias que se pueden recorrer en Los fantasmas siempre tienen hambre. Todas narradas con una prosa admirable, esa que una vez le hizo decir a Pablo Martínez Burkett «José escribe de una manera que te dan ganas de aplaudir». Y la verdad es que sí, dan ganas de aplaudir.

            Aplaudamos.


***

Sobre el autor: José María Marcos está dedicado a desarrollar una obra vinculada al horror contemporáneo. Ha publicado el libro de cuentos Los fantasmas siempre tienen hambre (2010); las novelas Recuerdos parásitos (2007) y Muerde muertos (2012), ambas escritas junto a su hermano Carlos; las nouvelles El hámster dorado (2014) y Monstruos de pueblo chico (2015); y el poemario Haikus Bilardo (2014), con Fernando Figueras e ilustraciones de Matías Berneman. Sus relatos, reseñas y entrevistas sobre literatura fantástica han aparecido en diversas revistas, como Insomnia y miNatura. Magíster en Periodismo y Medios de Comunicación (Universidad Nacional de La Plata), dirige el semanario La Palabra de Ezeiza (fundado en febrero de 1995). Nació el 17 de septiembre de 1974 en Uribelarrea (Argentina). En 2009, resultó finalista en el IV Premio de Literatura de Terror Villa de Maracena (Granada). En 2011, fue ganador del Concurso Nuevo Sudaca Border 2010-11, de la editorial Eloísa Cartonera (Buenos Aires), y logró el 1º Premio en el XVII Concurso de Cuentos Fantásticos y de Terror Idus de Marzo (Dos Hermanas, Sevilla). El mismo año, el conjunto de su obra recibió el reconocimiento del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y la Dirección de Educación y Cultura de la Municipalidad de Ezeiza, por su aporte a la literatura bonaerense.



18 de mayo de 2015

DONDE SE ESCONDE EL DIABLO: ¿Dónde se esconde el diablo?





            Seis nenas nacen el día seis del mes seis, confirmando una antigua profecía que indicaba que, con semejante portento, el diablo moraría entre los habitantes de Nueva Bethlehem, una comunidad que a fines del siglo XX y comienzos del XXI decide vivir como en tiempos de las colonias. El momento en que el diablo hará su aparición tiene una fecha específica: cuando las chicas cumplan dieciocho años. Entones, cinco de ellas morirán y una emergerá con el príncipe de las tinieblas en su interior.

            La historia de Donde se esconde el diablo (The Devil's Hand o Where the Devil Hides) transcurre días antes de que las cinco protagonistas (una murió apenas nacida) cumplan los dieciocho años. Entre el miedo de los vecinos, la suspicacia de Elder Beacon (algo así como el pastor-dirigente) y cierta atracción por el mundo exterior, las chicas ven acercarse su decimoctavo cumpleaños al tiempo que, una a una, empiezan a morir en circunstancias extrañas. Finalmente, Mary, una de las cinco, decidirá hacer algo antes de que la muerte la sorprenda, aunque eso signifique cuestionar todo el sistema de creencias de la comunidad.

            Con un suspenso endeble y una intriga que, a fuerza de buena voluntad, apenas logra intrigar, Donde se esconde el diablo pretende ser una historia de terror sin serlo realmente. Pero no todo es malo, siempre se puede encontrar una que otra manzana buena en el cajón de las manzanas podridas. Un ejemplo de esto es el modo en que aparece la idea del mal. Así, la presencia ubicua de la maldad hace que pensemos el título en modo interrogativo: ¿Dónde se esconde el diablo? La respuesta será desalentadora, ya que muchas veces el bien, en su afán por combatir a la oscuridad, se termina convirtiendo en eso que repudia. La historia humana nos brinda más de un ejemplo al respecto.

            La principal falta de Donde se esconde el diablo es la de intentar ser una película de terror. Una óptica distinta la hubiese podido convertir en una interesante reflexión sobre la modernidad, los vestigios de las antiguas creencias arraigadas en el corazón del hombre, el amor al bien, el rechazo al mal, la idea de Dios y una larga lista de etcéteras. Pero no, creyeron que con mencionar al diablo y agregar una que otra muerte espectacular las personas iban a sentir miedo. Error. El miedo es otra cosa. Es saber que el resguardo del bien es tan abominable como la amenaza del mal. Esto aparece en la película, pero lamentablemente queda relegado en pos de las mismas técnicas hollywoodenses de siempre.

            Una lástima.



Ficha técnica:
Título original: The Devil's Hand (Where the Devil Hides)
Año: 2014
Duración: 86 min.
País: Estados Unidos
Director: Christian E. Christiansen
Guión: Karl Mueller
Fotografía: Frank Godwin
Reparto: Rufus Sewell, Alycia Debnam-Carey, Colm Meaney, Thomas McDonell, Adelaide Kane
Productora: LD Entertainment


15 de mayo de 2015

PETITE MORT, de Matías Bragagnolo




«Nadie es inocente, estamos rodeados de perversos en potencia.»
Matías Bragagnolo, Petite morte


- Una novela que perturba

El argumento, en sí, es bastante simple: Eduardo, un vendedor ilegal de pornografía, recibe un encargo más que singular, debe conseguir un video snuff (películas en las que muere de verdad una persona durante la filmación, generalmente después de haber sido torturada o violada) para un excéntrico millonario. La recompensa, un millón de dólares. Su respuesta, un rotundo no. Pero el millonario no está acostumbrado a recibir negativas, por lo que (al mejor estilo de El padrino) hará una oferta que el vendedor no podrá rechazar, una oferta que comprometerá la integridad y la vida de sus hijos. Después de eso, no quedará mucho por considerar.

            Como dije, el argumento de Petite mort de Matías Bragagnolo es bastante simple, pero no por eso la novela es, ella misma, simple. Lo que ocurre es que Petite mort no es sólo una novela, es un cruce interesante de registros: nos encontramos con una entrevista, un guión cinematográfico, un trabajo práctico para un taller de la carrera de Licenciatura en Cinematografía y, por supuesto, una tradicional narración en primera persona. Todo esto integrado en un detallado estudio sobre el mito snuff y el cine porno. Visto en su conjunto, Petite mort es una exégesis sobre el mundo y la industria de la pornografía, a la vez que un estudio sobre el (supuesto) cine snuff, desde sus orígenes hasta la actualidad. Pero, incluso, con esto me quedo corto, ya que este libro también es una enorme galería de las perversiones humanas (perversiones presentadas como reales, extraídas de crónicas periodísticas y de resonantes casos policiales). Con impresión, muchas veces hasta con repulsión, seremos testigos de lo peor de la naturaleza humana.

            ¿Me gustó la novela? Una pregunta difícil de responder. Primero, porque no creo que se trate de una novela concebida para «gustar». Y segundo, porque es difícil disfrutar de aquello que nos perturba o nos da asco. Sin lugar a dudas se trata de una novela interesante, bien escrita e inteligentemente armada, que traerá más de una pesadilla al lector. Por momentos puede volverse un poco lenta (en especial si el lector no es un cinéfilo declarado o un seguidor del porno), pero esas breves mesetas pasan con rapidez y la historia vuelve a tomar sus cauces, en un recorrido vertiginoso.

            Para terminar, me gustaría simplemente insinuar (me niego a hacer un spoiler) que a la combinación de registros se le suma un trabajo más que atractivo con los géneros literarios. ¿Novela porno? ¿Relato negro? ¿Ciencia ficción? ¿Todo eso junto? Léanla y decidan ustedes mismos… Si se animan, claro.


***

Sobre el autor: Matías Bragagnolo nació en la ciudad de La Plata en 1980. De profesión abogado, publicó ensayos, cuentos y poemas. Petite mort, finalista del Concurso Extremo Negro – BAN! 2013, es su primera novela.


14 de mayo de 2015

LOS HOMBRES MALOS USAN SOMBRERO



     Amigos, anden con cuidado, los hombres malos ya están sueltos...

     Ya pueden comprar Los hombres malos usan sombrero escribiendo al mail de distribución de la Editorial Muerde Muertos: malpascal@yahoo.com.ar

     La semana que viene, en GALERNA LIBROS.




10 de mayo de 2015

A PURO LOVECRAFT, ASHTON SMITH Y HOWARD





            Hoy, en el 2° Encuentro Internacional de Literatura Fantástica realizado en la Biblioteca Nacional, se llevó a cabo la exposición «LOS 3 MOSQUETEROS DE WEIRD TALES». Durante aproximadamente dos horas, los fanáticos de la literatura de horror pudieron disfrutar de una serie de sugestivas observaciones sobre la vida y la obra de tres autores de culto: Howard Phillips Lovecraft, Clark Ashton Smith y Robert Howard.

La velada fue inaugurada por Pablo Martínez Burkett, que hizo un recorrido más que interesante por la biografía de Lovecraft, iluminando, a partir de las sombras que se desprendían de ella, sus escritos. A continuación, Claudio Díaz introdujo a los oyentes en el trabajo de un autor poco recordado, Clark Ashton Smith. La pasión con la que habló, sumada a la elocuencia de sus argumentos, despertó el interés de los oyentes hasta el punto de que las preguntas sobre dónde y cómo conseguir los cuentos de Ashton Smith resonaron por toda la sala. Por último, José María Marcos disertó sobre Robert Howard, un autor que murió joven (se pegó un tiro cuando tenía apenas 30 años) pero dejó mucho. A partir de un análisis de la estética y de la naturaleza de los escritos de Howard, José María Marcos demostró lo que la cultura popular del siglo XX y XXI le debe a este autor nacido en Texas, desde la serie de televisión Thriller (década del ‘70) hasta el cine de terror contemporáneo, pasando por Alfred Hitchcock y la literatura de J. R. R. Tolkien y Stephen King, entre muchos otros ejemplos.

Un momento que sin lugar a dudas podemos llamar «fantástico». Buena literatura, buenas ideas y buena compañía… Y un montón de monstruos acechando en la oscuridad, por supuesto.












16 de abril de 2015

THE BABADOOK: un monstruo para la posteridad





            La llegada de un hijo suele ser concebida como un hecho feliz, que aporta alegría y esperanzas. En pocas palabras, es vista como algo que suma, que trae. Tal vez por eso el dicho popular: “Cada hijo viene con un pan bajo el brazo”. Sin embargo, en algunas oportunidades los hijos no traen algo, sino que quitan. Es lo que le ocurrió a Amelia (Essie Davis) cuando, seis años antes, perdió a su esposo en el momento en que se dirigía al hospital a dar a luz. Un trágico accidente de autos quiso que el mismo día en que naciera su primogénito fuera, también, el día en que se convirtiera en viuda. Después de eso, Amelia tuvo que hacerse cargo sola de un chico que, a medida que iba creciendo, no hacía más que darle dolores de cabeza.

            En la actualidad, seis años después, Amelia apenas puede dormir porque su pequeño Samuel (Noah Wiseman), que vive marcado por la pérdida de su padre, sueña a menudo con un monstruo que los quiere matar. Problemas en la familia, problemas en el colegio, Samuel no escatima a la hora de hacerle pasar a Amelia momentos ingratos, que llegan a afectar su desempeño laboral en un asilo de ancianos. Las cosas parecen mejorar un poco cuando un doctor le receta a Samuel unos calmantes y este, por primera vez en semanas, empieza a dormir noches enteras; pero el mal no se rinde tan fácilmente, y le gusta tenernos de rodillas para soplarnos en la nuca, por lo que los problemas no terminan ahí, sino que se extienden a la propia Amelia: ahora es ella la que cree percibir al monstruo que antes amenazaba a su hijo. La aparición inesperada y misteriosa de un libro en apariencia infantil llamado Mister Babadook  no hace más que empeorarlo todo. Según el libro, Babadook es un monstruo que comienza siendo gracioso, al menos hasta que se introduce dentro del individuo, crece “debajo de su piel” y muestra su verdadera naturaleza. Después de eso, el horror se incrementará con cada noche, con cada suspiro.

Con un estilo gótico acorde al siglo XXI, The Babadook permite experimentar la angustia y la desesperación tanto en el plano de lo real como en el de lo sobrenatural. Por momentos nos será difícil discernir qué es peor, si una vida gris sin ninguna expectativa o una acechanza sobrenatural de un monstruo hecho a nuestra medida. El monstruo, al menos, se puede enfrentar, que es lo que intenta hacer Amelia. Pero como dijo alguna vez Cortázar en aquella obra llamada Los reyes, “sólo hay un medio para matar a los monstruos: aceptarlos”. Y aceptarlos implica acogerlos, darles un lugar e, incluso, alimentarlos…

            The Babadook es una gran película, de esas que presentan un personaje nuevo y lo instalan para la posteridad. Las generaciones venideras tal vez hablen de Babadook como las que las precedieron hablaron de Freddy Krueger o de Candyman. Sólo esperemos que una serie de secuelas desafortunadas o una mala remake norteamericana no terminen por arruinarla. Por  lo pronto, véanla. Vale la pena.



Ficha técnica:
Título original: The Babadook
Año: 2014
Duración: 95 min.
País: Australia
Director: Jennifer Kent
Guión: Jennifer Kent
Música: Jed Kurzel
Fotografía: Radek Ladzcuk
Reparto: Essie Davis, Noah Wiseman, Daniel Henshall, Hayley McElhinney, Barbara West
Productora: Entertainment One / Causeway Films / Smoking Gun Productions


11 de abril de 2015

LOS HOMBRES MALOS USAN SOMBRERO


Próximamente, en mayo: LOS HOMBRES MALOS USAN SOMBRERO de Lucas Berruezo (Editorial Muerde Muertos).




Los hombres malos usan sombrero, de Lucas Berruezo (Muerde Muertos, 2015), novela, 100 páginas. Prólogo: Elsa Drucaroff. Arte y diseño de tapa: Mica Hernández. Precio: $150


LOS HOMBRES MALOS USAN SOMBRERO. En un bar porteño, Alejandro Paredes descubre una nena perdida. Ella le revela que la persiguen seres que ocultan su verdadera identidad utilizando sombreros. Aquel onírico encuentro sacude la monótona vida del hombre —vendedor de celulares—, quien se siente rozado por lo desconocido. Frente al destino en clave de enigma, deberá decidir entre actuar o abstenerse, entre creer o no en un universo apenas vislumbrado. De una certera comprensión de los hechos, dependerá su felicidad... o el horror.



TERMINÉ Y ME QUEDÉ TEMBLANDO...

¿Por qué una novela nos asusta? ¿Y por qué, aunque nos asusta, nos atrapa hasta no poder soltarla? ¿Y por qué, aunque nos angustia, sentimos en esa angustia, en ese miedo, un raro placer?

Leí Los hombres malos usan sombrero con la deliciosa, rara fruición con que me sumergí muchas veces en Lovecraft, en Stephen King, en esa maravillosa novela de Carlos Feiling llamada El mal menor. Como me pasó con ellos, terminé Los hombres malos usan sombrero y me quedé temblando. Pero antes había ingresado serenamente a sus páginas de universo cotidiano, conocido, de conflictos esperables, y había disfrutado que todo de a poco empezara a enrarecerse y con el enrarecimiento naciera, suavemente, el miedo. Un miedo que ya no se fue hasta el instante final de la novela. (Del prólogo de Elsa Drucaroff)