Una vez más, Holly.
No tengas miedo (Never Flinch)
es la última novela de Stephen King publicada en Argentina. Se trata de una
nueva entrega de la saga protagonizada por Holly Gibney, ese personaje que
apareció por primera vez en Mr. Mercedes,
continuó a lo largo de la trilogía Hodges y sobrevivió para tener su propia serie
literaria. Con historias diversas, que van desde el terror fantástico (El visitante y La sangre manda) hasta el relato policial (Holly y esta misma novela), esta protagonista conquistó el corazón
de algunos lectores… y en especial el de su autor. No el mío, de más está
decir.
En No tengas miedo, Holly trabaja
para Kate McKay, una especie de polemista que lucha por la libertad de las
mujeres, en especial por el derecho a decidir en relación con el aborto. Tras
recibir una serie de atentados, Corrie, la asistente de Kay, contacta a Holly
para ofrecerle un puesto de guardaespaldas. Al mismo tiempo, y mientras Holly
recorre parte del país con Kate y Corrie, intentando que aquellos que quieren
lastimar, o incluso matar, a Kate no tengan éxito, un asesino serial apodado
Trig está cobrándose víctimas de manera aleatoria en Buckeye City. Estos homicidios,
si bien cometidos al azar, tienen un fin bien concreto: hacer justicia por Alan
Duffrey, un hombre que fue acusado falsamente por pedofilia y asesinado en la
cárcel. De esta manera, No tengas miedo
cruza en realidad dos historias, la historia de Kate y de sus acosadores y la
historia de Trig y de su (retorcida) búsqueda de justicia. Estas dos líneas
narrativas, como puede suponerse, convergirán hacia el final del libro.
Como di a entender antes, Holly es un personaje que a mí, para ser sincero,
no me llega a convencer. No me parece una mala creación y tampoco me cae mal,
pero no creo que tenga la fuerza suficiente como para merecer tantas
apariciones y tantos protagonismos. Una prueba de esto es que, en cada uno de
los libros en que aparece, los malos son mucho más interesantes que ella, algo
que se ve principalmente en Holly con
el matrimonio de Rodney y Emily Harris, aunque también en el resto de las
historias. Tampoco es casual que haya nacido como personaje secundario. A pesar
del ímpetu que King quiere darle, incluso imponerle, Holly siempre necesita de
historias que la desborden, convirtiéndola casi en un personaje secundario de
sus propios protagonismos.
En este caso en particular, y tal vez por tener que seguir dos historias
que no se tocan hasta las últimas páginas, la novela se hace lenta y aburrida. Las
cosas tardan en suceder y, cuando lo hacen, tampoco entusiasman demasiado. En
mi caso, me encontré avanzando hacia el final no con el objetivo de saber qué
iba a ocurrir, sino simplemente con el deseo de pasar al siguiente libro.
No voy a hablar del «estilo King», que ya conocemos y que sabemos que no
defrauda. Siempre nos envuelve y, aburridos o no, no queremos dejar de leer. Tampoco
voy a afirmar que la novela es mala. Decir algo así sería tan inexacto como
injusto. La novela no es mala, pero sí queda muy por debajo de la vara impuesta
por el mismo maestro de Maine. Como dije en una de las tantas reseñas
anteriores, Stephen King es un escritor que, ganándoles a todos, sólo puede
perder consigo mismo. En este caso, tengo que admitirlo, perdió. Incluso, en
dos ocasiones hace uso del nefasto recurso del deus ex machina. No voy a decir más para no hacer spoilers, pero tengo que admitir que me
sorprendió, en especial teniendo en cuenta que este libro lo escribió el mismo
autor de Mientras escribo.
Leí en la cuenta de X de King que está escribiendo una nueva novela con Holly
como personaje principal. Ya veremos qué opinan los lectores constantes. En mi caso, no estoy muy entusiasmado que digamos.
- King, Stephen. No
tengas miedo. Buenos Aires, Plaza & Janés, 2025.


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