La joven
Evangelio deja el rectorado y vuelve a su hogar con el fin de cuidar a su
padre, que enfermó de peste. Ahí la espera, también, Sigfrido, su hermano
mellizo, y Torqueri, su antigua nodriza. A pesar de estar aislados del pueblo,
la peste encontró la forma de llegar, abriéndose paso con su fatalidad a
cuestas. Pero no es sólo de la peste de lo que Evangelio se tiene que cuidar.
Sigfrido es tan cruel como protector, tan abusivo como proveedor. Además, están
aquellos que ya murieron y que no recibieron el tratamiento post mortem adecuado. Esos, por la
noche, vuelven. Y Evangelio está advertida: por nada del mundo tiene que
abrirles la puerta ni, mucho menos, invitarlos a entrar. Incluso, cuando decida
volver al rectorado, a reencontrarse con el Rector, esta advertencia seguirá
presente, poniéndola a prueba.
El rectorado, de Martina Antognini, recientemente publicada por Odelia
Editora, es una de esas novelas que te descolocan por su carácter excepcional. No
se parece a nada de lo que vengo leyendo en los últimos años. La virtud
narrativa de Antognini es innegable, y la trama que nos cuenta, con sus
capítulos cortos que se devoran con ansiedad, tan original como interesante. En
un lugar que no podemos determinar y en un momento impreciso (podemos suponer,
por la existencia de un gramófono, que estamos a fines del siglo XIX o a
principios del XX), transcurre esta historia de iniciación, de duelo, de amor,
de lucha contra el destino, que es también una historia de aparecidos, de
muertos que vuelven y de supersticiones que esconden su cuota de verdad. Con su
ejemplar de las Confesiones de San
Agustín como una especie de amuleto y su pasión por la gramática como escudo
mental, Evangelio tiene que enfrentarse a los vivos, a los muertos, a los que
no son ni una cosa ni la otra. Asimismo, también tiene que enfrentarse a sí
misma, a sus deseos y debilidades. La peste, en este contexto, no es más que uno
de los tantos peligros que la rodean. Y ni siquiera el más terrorífico.
¿Qué les puedo decir? Lean El rectorado. En sus páginas van a
encontrar la prueba de que la literatura argentina no deja de renovarse,
incluso cuando esa renovación parezca (e implique) un rescate de lo mejor de
los tiempos analógicos.
El rectorado es una novela de ahora que, a su vez, es hija
de lo más excelso de la literatura clásica.
***
Sobre la autora: Martina Antognini nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, en 1993. Estudió Letras Clásicas en la Universidad de Buenos Aires y es correctora de textos. El pájaro de leche y sangre (Odelia editora, 2023) ganó el segundo premio en el concurso de Letras 2021 organizado por el Fondo Nacional de las Artes, cuyo jurado estuvo compuesto por Aníbal Jarkowski, Gustavo Ferreyra y María Gainza.
- Antognini, Martina. El rectorado. Buenos Aires, Odelia, 2025.



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