Día a día, mucho más en Facebook

2 de julio de 2021

MURCIÉLAGOS, de Gustav Meyrink





         Un libro poco conocido del autor de El Golem, Gustav Meyrink (1868 - 1932). Murciélagos, publicado originalmente en 1916, cuenta con siete cuentos escalofriantes, en los que el escritor austríaco trabaja con sus obsesiones, que van desde el crimen hasta el incesto, pasando por sus intereses ocultistas. Un libro que, con toda seguridad, vale la pena.



26 de junio de 2021

EL SONIDO DE LAS COSAS, de Gonzalo Santos

 


            Estamos en «la Era del Xiaomi Neura», un futuro en el que la virtualidad llegó hasta tal punto de desarrollo que una persona puede «salir» de su casa sólo cerrando los ojos. En ese contexto, Kilian (un exprofesor) escribe una novela ayudado por el holograma Elián, su asistente de escritura dotado de Inteligencia Artificial. La vida de Kilian no es más que una gris rutina que abarca la redacción, la discusión con Elián sobre temas de composición narrativa, las compras en el supermercado chino de la vuelta (al que «va» conectándose a la red desde sus propios «circuitos» neuronales) y un dolor de cadera que no deja de intensificarse con el correr de los días. Al menos hasta que escucha un grito en el pasillo de su piso y descubre que una de sus vecinas acaba de ser asesinada, a poca distancia de su puerta, por alguien que se dio a la fuga. Sucesos posteriores, que incluyen pruebas contundentes y una notable semejanza entre lo que estaba escribiendo y el crimen, pondrán a Kilian en una nueva situación, para nada favorable.

            El sonido de las cosas es una novela muy interesante. En menos de 80 páginas, su autor, Gonzalo Santos, construye un cosmos difícil de clasificar en términos clásicos, y que por eso podríamos incluirlo en lo que algunos llaman New Weird, género (?) que se caracteriza justamente por la hibridación, por la irrupción de lo raro y por el movimiento y el constante cambio. En el caso de El sonido de las cosas, nos sumergimos (y el verbo no es caprichoso) en una historia que trabaja con la ciencia ficción, el horror cósmico, el pulp, la teoría literaria y el policial (sin agotar la lista). Cada género es atravesado y trascendido, incluido en una totalidad que lo transforma al tiempo que es transformada por él.

            Asimismo, con referencias a autores como Foucault, Eco, Kafka, Deleuze, Heidegger, Freud, Cortázar y una larga lista de etcéteras, la novela es también una reflexión sobre las posibilidades de la literatura en un mundo mediado (cuando no gobernado) por la tecnología. En las discusiones de Kilian con su asistente, somos testigos de un cambio de narrativa, que deja atrás los nombres de los escritores conocidos (y que podríamos llamar «analógicos») y da nacimiento a uno nuevo, del tipo tecnológico, representado por Elián. La construcción del lector, la elaboración de la trama, los recursos narrativos, todo se transforma cuando la IA escribe ficciones, hasta el punto de desdibujar los contornos entre lo real y lo narrado.

Por otra parte, y en términos más generales, no faltan las observaciones sarcásticas de un narrador que, desde ese futuro, nos muestra las distopía de nuestro propio presente, lleno de consignas y militancias que nos llevarán a las mismas consignas y militancias, en un círculo que no avanza sin morderse la cola a sí mismo.

            Y en medio de este trabajo metaliterario y crítico está la historia, está Kilian, un hombre que hace de la procrastinación su constante, que siempre deja para después lo que tiene que hacer ahora. Sólo el crimen, como si se tratara de un personaje de Arlt (cuando no de Dostoievski), le da un nuevo sentido a su vida y lo obliga a ponerse en movimiento, sacándolo del encierro y llevándolo desde una Buenos Aires propia del ciberpunk a unos asentamientos en las afueras que nos recuerdan las oscuridades de Innsmouth.

            Todo en El sonido de las cosas es digno de mención y de análisis, pero no quiero extenderme. Las reseñas, mientras más se dejan llevar por el entusiasmo, más corren el riesgo de acabar con el entusiasmo de los lectores. Por eso, sólo quiero decir lo siguiente:

Lean esta nueva novela de Gonzalo Santos.

Entren a este universo hecho de comida sintética, drones y mutantes.

Les aseguro que no saldrán siendo los mismos.

Si es que salen.

 

 

- Santos, Gonzalo. El sonido de las cosas. Buenos Aires, Azul Francia, 2021.

 

 

***

Sobre el autor: Gonzalo Santos nació en Avellaneda, en 1984. Es escritor y profesor de literatura. Ha publicado las novelas El nudo celta de la calle Bioy Casares (2014), Yo fui un hacker gordo y un poco eunuco (2017) y El juez y la nada (2019), además de los libros de no ficción En las escuelas: una excursión a los colegios públicos del GBA (2013), (De)Formación docente: apuntes dispersos (2016), Enseñar en tiempos de hashtags (2020), que es una edición revisada de los libros anteriores; y Mi padre y yo: conversaciones con Enrique Breccia (2020). Actualmente, dicta talleres de lectura y escritura académica en institutos de formación docente y colabora regularmente en el suplemento de cultura del diario Perfil.



20 de junio de 2021

ENFERMOS DE OSCURIDAD

 



CONTRATAPA


¿Qué es la oscuridad?¿Un paisaje que nos inquieta? ¿Algo que nos rodea?

No, más bien es algo que anida en nosotros, brota del interior, como un huevo de obsidiana que de pronto eclosiona. “La oscuridad no se comparte, se contagia” dice Sol —casi una ironía, su nombre— el personaje de uno de los cuentos. Y la frase puede aplicarse a cualquiera de ellos. De los personajes. De los cuentos.

Enfermos de Oscuridad está compuesto por cuatro historias, que decantan —y declaran abiertamente— lecturas de Poe y, sobre todo, la cotidianeidad de un Stephen King de barrio, uno nacido en Haedo o Flores. Son cuatro relatos, alguno fantástico, otro realista pero decididamente perturbador, en los que Lucas Berruezo nos contagia su propia oscuridad.

La oscuridad de la culpa infiel, esa que confunde la muerte con los sueños. La que se aloja en la penumbra del cuarto de un escritor obseso, consumido por su propia ceguera. La oscuridad del vientre pregnante, poblado por criaturas que jamás han visto la luz, menos aún la del día. La de las calles ocultas, invisibles, que nos desvían del rumbo y se convierten en paisaje del viaje al abismo del corazón.

Si te asomás, si mirás con atención estas letras negras, vas a descubrir que son acantilados profundos, fosas abisales donde precipitarse sin remedio. Allí, abajo, te va costar respirar, el escaso aire viciado derramará dentro tuyo una negrura, dejará una resaca indeleble, como limo de alquitrán depositado en el fondo de tus pulmones, que mucho tiempo después de haber cerrado el libro seguirá allí, agazapada, esperando su oportunidad para encontrar otro desdichado a quien infectar.

 

Hernán Domínguez Nimo


19 de junio de 2021

CUANDO SOPLA EL VIENTO, de John Saul

 



De qué trata

Amberton es un pueblo pequeño y pintoresco, ubicado en un valle cercano a las Rocosas, en EE.UU. Su historia cuenta con un evento trágico: en 1910 un grupo de mineros murió en lo que era la fuente de riquezas del lugar, una mina de carbón. Desde entonces, y por medio siglo, la mina estuvo cerrada y las murmuraciones en torno a ella abundaron, otorgándole cierto aire de espacio maldito. Entre las narraciones contadas en voz baja, se destaca la de «los niños del agua», que asegura que las poblaciones indias de siglos anteriores llevaban a las montañas a sus hijos que nacían muertos, para dejarlos ahí. Más tarde, esos mismos niños volvían a reclamar la vida de los vivos que osaban molestarlos.

Durante cincuenta años, las historias fueron sólo eso, historias. Pero ahora, Elliot Lyons es sacado de la mina muerto, después de visitarla con la intención de abrirla nuevamente. Christie, su hija, y huérfana ya que su madre también había fallecido años atrás, es conducida a la casa de la anciana señora Edna Amber y de su hija de cincuenta años, Diana, últimos eslabones de la familia fundadora del pueblo (de ahí el nombre de Amberton, claro). Christie se quedará con ellas hasta que pasen los funerales y encuentre una familia con quien vivir. A partir de ese momento, Christie y Diana entablarán una estrecha relación, que por parte de Diana no sólo buscará consolar a la pequeña por la muerte de su padre, sino también protegerla de la sangre fría de su propia madre. El único problema radica en que, cuando sopla el viento, es la misma Diana la que pierde el control de sí misma. De hecho, es capaz de hacer cualquier cosa y después no recordar nada. Así, Christie se enfrentará a una verdadera pesadilla, que a veces parecerá provenir de las montañas en forma de viento y llanto, y, a veces, surgirá de su mismo entorno, entre las mismas cuatro paredes que, se supone, la están cobijando.

En este contexto, la muerte vuelve a golpear al pueblo de Amberton. Al momento de buscar una respuesta, no se podrá más que mirar hacia la mina o, en su defecto, cerrar los ojos para escuchar el soplo del viento, que trae consigo el sonido de los que, aunque sin vida propia, todavía lloran.

 

 

Una opinión

John Saul tomó notoriedad con el libro Dejad a los niños (1977). Desde entonces, ha publicado más de treinta novelas, todas ellas de suspenso y terror, aunque no todas traducidas al castellano. Cuando sopla el viento (1981) es su quinta novela. La ambientación en el pueblo ficticio de Amberton, con su mina maldita y su cantera, es perfecta para generar un (micro)clima opresivo. Algunos de sus personajes, como los de Edna y Diana Amber, el doctor Bill Henry o Esperanza Rodríguez, no carecen de atractivo. Sin embargo, la historia no termina de convencer. Es lenta, y parece demorarse siempre en torno a lo mismo, sin avanzar demasiado. Y cuando lo hace, cuando avanza, se tiene la sensación de estar ante escenas forzadas, como cuando en el capítulo 21 se revela que el personaje de Eddie Whitefawn conoce datos sumamente importantes sobre lo ocurrido en torno a la muerte de otro personaje, información que, para que sea honesta en términos narrativos, tendría que haber sido mencionada antes. Además, la desprolijidad de la edición, con gran cantidad de erratas y de errores cohesivos, hace que la lectura se vuelva accidentada. Un ejemplo de esto es la falta de marcas gráficas que indiquen las divisiones entre escenas, obligando al lector a interrumpirse para poder organizarse en el devenir de la historia. Por supuesto, esta es una falta que (podemos suponer) tiene que ver más con una edición barata de bolsillo que con las capacidades del escritor.

En conclusión, Cuando sopla el viento de John Saul es una novela que no llega a ser lo suficientemente buena como para recomendarla, pero que tampoco es tan mala como para que evitemos volver a probar suerte con otra novela del autor.

 

***

Título: Cuando sopla el viento (When the Winds Blows)

Autor: John Saul

Editorial: Javier Vergara Editor

Traducción: Raúl Acuña

Ciudad: Barcelona

Año de la presente edición: 1982

Año de la publicación original: 1981

 

***

Sobre el autor: John Saul es un escritor norteamericano que nació en California en 1942. Tras varias publicaciones con seudónimo, su primer éxito literario se dio en 1977 con Dejad a los niños, que llegó a estar en las listas de Best Sellers de los Estados Unidos. A esta primera novela le siguieron más de treinta títulos, algunos de ellos todavía sin traducción al castellano. En la actualidad, John Saul vive entre Seattle y las islas San Juan.






LIBROS QUE YA NO CIRCULAN


Inauguro sección en el blog. Hablaré de aquellos libros que, a falta de nuevas ediciones, sólo se consiguen en librerías de usados. Algunos quedaron como clásicos de culto, reverenciados por una minoría fanática y, a sus propios ojos, exclusiva. Otros, en cambio, no lograron reunir los atributos necesarios para, a pesar de fracasar en público, triunfar tras bambalinas. Es hora de hacer memoria, de revolver los anaqueles, de escarbar en esa sombra llena de ejemplares que supieron estar a la vista de todos y que hoy sólo sobreviven en la lectura de unos cuantos. Es hora de sumergirnos en la gruta de los libros que ya no circulan.


13 de junio de 2021

THE CONJURING (THE DEVIL MADE ME DO IT): La lucha continúa





 

El matrimonio Warren regresa una vez más para enfrentarse a las fuerzas del mal. En esta ocasión, Ed y Lorraine (Patrick Wilson y Vera Farmiga, respectivamente) acuden a presenciar y documentar el exorcismo de David Glatzel (Julian Hilliard), un chico de 8 años que, tras mudarse con su familia a una casa nueva, empieza a sufrir una posesión demoníaca. Las cosas no salen muy bien: el demonio es más fuerte de lo que esperaban y el sacerdote encargado de la ceremonia no puede controlar lo que ocurre. Finalmente, y ante un cura y un Ed Warren derrotados, Arne Johnson (Ruairi O'Connor), el novio de la hermana de David, decide intervenir ofreciéndole al demonio un trato: si deja al chico, puede meterse en él. El espíritu acepta, lo que significa el fin de los problemas de David y el comienzo de los de Arne. Unos meses después, Arne, completamente enajenado, asesina a un hombre. Ante esta situación, Ed y Lorraine tratarán de salvar al muchacho, demostrando que no es culpable de las acusaciones que se le imputan, ya que su forma de actuar respondió a una presencia maligna y extraña en él. Para lograr esto, deberán rastrear los orígenes de la posesión y, así, construir un argumento sólido capaz de convencer al jurado. 

The Conjuring: The Devil Made Me Do It (El Conjuro 3: El Diablo me obligó a hacerlo) es la tercera entrega de la saga de El conjuro, que pone en escena a Ed y Lorraine Warren, el matrimonio de investigadores paranormales que, en la vida real, escribieron una cantidad considerable de libros sobre temas sobrenaturales, participaron en miles de casos y fundaron, en 1952, la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra (New England Society for Psychic Research). Al igual que en las películas anteriores, el guion está basado en un hecho real. En esta oportunidad, se trata del «Juicio de Arne Cheyenne Johnson», también conocido como el caso «El Diablo me hizo hacerlo», en el que la defensa del acusado alegó su inocencia afirmando que el mismo había actuado bajo una posesión demoníaca, consiguiendo una condena a cinco años de prisión, cuando en un principio se esperaba una de entre diez y veinte años. 

No es casualidad que la «franquicia» de El conjuro sea la más exitosa dentro de la industria cinematográfica de terror. Su universo, que incluye las películas de Annabelle, La maldición de La Llorona y La monja, es bien recibido por los amantes del género, dada la calidad, originalidad y solidez de sus entregas. Este nuevo film, que tiene al mismo James Wan en la producción y en la confección de la historia, no es la excepción. 

Con el Conjuro 3, la presencia demoníaca expande sus fronteras e incluye el componente humano como origen trascendido del mal. Y al deseo del mal, a su invocación, se le enfrenta, además de la fe y de los símbolos que ella enarbola y que todos conocemos (la cruz, la Palabra de Dios, el agua bendita, etc.), el amor, también humano, que otorga poder en la debilidad. 

El bien contra el mal. En definitiva, de eso se trata siempre. Y, con El conjuro 3, seguimos siendo testigos de esta lucha, con una historia interesante y bien narrada y con unos protagonistas que, película tras película, nos gustan cada vez más. 

 

 

***

Título original: The Conjuring: The Devil Made Me Do It

Año: 2021

Duración: 112 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Michael Chaves

Guion: David Johnson.

Historia: James Wan, David Johnson

Música: Joseph Bishara

Fotografía: Michael Burgess

Reparto: Vera Farmiga, Patrick Wilson, Ruairi O'Connor, Sarah Catherine Hook, Julian Hilliard, John Noble, Eugenie Bondurant, Shannon Kook

Productora: Atomic Monster, New Line Cinema, The Safran Company




9 de junio de 2021

SPIRAL (FROM THE BOOK OF SAW): Una más, y van…


 


 

Así es, 2021 nos trajo una nueva (y novena) entrega de la saga Saw. En este caso, tenemos como protagonista a Ezekiel “Zeke” Banks (Chris Rock), un detective denostado por sus compañeros por haber denunciado, años atrás, a un policía corrupto. Además, Zeke es hijo del anterior jefe de la policía (Samuel L. Jackson), una leyenda que estuvo a cargo de acabar con la inseguridad en Nueva York. Todo esto hace que su estadía en la estación de policía sea poco menos que agónica. Y en este contexto, su mejor amigo (también policía) es asesinado en un macabro episodio que trae a la memoria de todos los retorcidos juegos de John Kramer, el fallecido asesino conocido con el nombre de Jigsaw. A partir de este momento, nuevos asesinatos, todos ellos de policías, pondrán en el centro de la escena a Zeke y a su nuevo compañero, el detective William Schenk (Max Minghella). 

A ver, vamos al grano. La película es mala. No sólo como película de suspenso, sino también (y principalmente) como parte de la franquicia Saw. Los fanáticos de la saga (y me incluyo), que fueron defraudados con la entrega anterior (Jigsaw, 2017), recibirán una nueva decepción. Lo interesante de las primeras siete películas era el gran rompecabezas que se iba armando en torno a los personajes originales. De hecho, en la sexta entrega todavía se puede reconstruir lo que ocurrió en la primera. Estos nuevos intentos de «ampliar» la línea argumental a otros universos, con personajes que no se relacionan con los clásicos, no son más que una respuesta a las exigencias de esta inmensa máquina generadora de dinero que es la industria del cine, capaz de arruinar las mejores historias con tal de impedir, por medio de una oferta desaforada, que el flujo de capitales se detenga. 

Mi humilde opinión es que, si no van a seguir armando el rompecabezas inicial, al menos ya no deberían seguir sumando decepciones. Ni siquiera la participación de actores con el renombre de Samuel L. Jackson, Chris Rock o Max Minghella logra desviar la mirada de una historia poco o nada original, de un final predecible y de un Jigsaw vengativo que carece de la profundidad de John Kramer.

  

***

Título original: Spiral: From the Book of Saw

Año: 2021

Duración: 93 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Darren Lynn Bousman

Guion: Josh Stolberg, Pete Goldfinger.

Historia: Pete Goldfinger, Chris Rock, Josh Stolberg

Música: Charlie Clouser

Fotografía: Jordan Oram

Reparto: Chris Rock, Samuel L. Jackson, Max Minghella, Marisol Nichols, Zoie Palmer, Nazneen Contractor, Dan Petronijevic, Morgan David Jones, Edie Inksetter, K.C. Collins, Josh Stolberg, Ali Johnson, Brian Cook.

Productora: Serendipity Productions, Twisted Pictures, Burg/Koules Productions, Dahlstar.

Distribuidora: Lionsgate