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19 de abril de 2026

PATADAS EN LA BOCA, de M. Conur


 



Edilio vuelve al colegio después de haber pasado una temporada en un instituto de menores. Nadie lo quiere ahí, en la escuela, excepto ella, nuestra narradora, que, si bien no es amiga de él, se podría decir que alguna vez lo fue, cuando eran chiquitos de jardín y el hecho de vivir en el mismo edificio propiciaba jornadas de juegos juntos. En aquel momento, incluso, conocieron la muerte en la persona de la hermanita de Edilio, que falleció de manera repentina mientras se divertían con ella.

Este reencuentro con Edilio marca una nueva etapa en la vida de la narradora, que, a poco de terminar la secundaria, no le encuentra la vuelta a la vida. Sin ir más lejos, ella misma pasó tiempo encerrada, aunque no por haberle hecho nada a nadie, sino por habérselo hecho a sí misma: estuvo internada por problemas alimenticios. A diferencia de lo que se podría pensar, su determinación a no comer no tuvo que ver con un ideal estético. El hambre, para ella, fue protesta y lucha. Y el oponente, una persona. Su negativa a comer sólo se había tratado de una estrategia para que su padre, a quien detesta, se fuera de su casa. De esa experiencia le quedó una amiga, su única verdadera amiga, Lena, que sigue internada.

Ahora, en la escuela, ve en Edilio a alguien no muy distinto a ella: solo, aislado, con un universo reducido a sí mismo. Por eso se acerca, por eso habla con él, por eso empiezan a verse más allá del colegio. Pronto, ella conocerá el mundo de él, un mundo en el que la criminalidad es parte de lo cotidiano, en el que la culpa brilla por su ausencia y en donde nada se hace sin calcular los beneficios resultantes. Pronto, también, se verá envuelta en una maraña de mentiras que parecen verdades y de verdades que saben a mentiras, sin saber qué creer, sin creer en lo que sabe y en donde la muerte, pasada, presente e indudablemente próxima, marca con su sello la realidad.

Patadas en la boca es una novela de iniciación que nos muestra el ingreso de la narradora a un mundo al que ya pertenecía, convirtiéndose así en algo que en realidad ya era. La soledad, la violencia, el abuso, la desilusión, la muerte no tienen la última palabra, porque nunca dejan de hablar. Además, la habilidad narrativa de M. Conur es notable, en especial en lo que se refiere a mantener al lector interesado y a despertar en él emociones intensas tales como piedad por unos personajes y rechazo por otros (o piedad y rechazo por los mismos, a veces al mismo tiempo). Tampoco faltan las dosis de perturbación y angustia. Sufrimos por lo que hacen los personajes, por lo que les hacen a los personajes, por lo que ellos ven que les hacen a otros personajes… En fin, sufrimos de esa sutil y dulce forma que nos hace sufrir la buena literatura. Sufrimos para seguir sufriendo en cada página y para recomendar ese sufrimiento a otros.

Y eso es lo que vengo a hacer acá: vengo a recomendarles Patadas en la boca, novela que, no por casualidad, ganó el Premio Novela Bienal Arte Joven Buenos Aires 2021-2022. No van a poder ni a querer parar. Y, cuando lleguen al final, van a salir corriendo a compartir el libro con otros.

 

- M. Conur. Patadas en la boca. Buenos Aires, Odelia, 2022.

 

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Sobre la autora:
Nació en el conurbano bonaerense, de ahí su apodo que hoy usa como único nombre. Creó una comunidad virtual en Instagram dedicada al conurbano que hoy tiene más de cuarenta y tres mil seguidores. Su novela, Patadas en la boca, fue ganadora de La Bienal de Arte Joven de Buenos Aires 2021-2022 y publicada por editorial Odelia. Su última novela, también publicada por Odelia, es Barely Legal.



12 de abril de 2026

EL RECTORADO, de Martina Antognini


 



La joven Evangelio deja el rectorado y vuelve a su hogar con el fin de cuidar a su padre, que enfermó de peste. Ahí la espera, también, Sigfrido, su hermano mellizo, y Torqueri, su antigua nodriza. A pesar de estar aislados del pueblo, la peste encontró la forma de llegar, abriéndose paso con su fatalidad a cuestas. Pero no es sólo de la peste de lo que Evangelio se tiene que cuidar. Sigfrido es tan cruel como protector, tan abusivo como proveedor. Además, están aquellos que ya murieron y que no recibieron el tratamiento post mortem adecuado. Esos, por la noche, vuelven. Y Evangelio está advertida: por nada del mundo tiene que abrirles la puerta ni, mucho menos, invitarlos a entrar. Incluso, cuando decida volver al rectorado, a reencontrarse con el Rector, esta advertencia seguirá presente, poniéndola a prueba.

                El rectorado, de Martina Antognini, recientemente publicada por Odelia Editora, es una de esas novelas que te descolocan por su carácter excepcional. No se parece a nada de lo que vengo leyendo en los últimos años. La virtud narrativa de Antognini es innegable, y la trama que nos cuenta, con sus capítulos cortos que se devoran con ansiedad, tan original como interesante. En un lugar que no podemos determinar y en un momento impreciso (podemos suponer, por la existencia de un gramófono, que estamos a fines del siglo XIX o a principios del XX), transcurre esta historia de iniciación, de duelo, de amor, de lucha contra el destino, que es también una historia de aparecidos, de muertos que vuelven y de supersticiones que esconden su cuota de verdad. Con su ejemplar de las Confesiones de San Agustín como una especie de amuleto y su pasión por la gramática como escudo mental, Evangelio tiene que enfrentarse a los vivos, a los muertos, a los que no son ni una cosa ni la otra. Asimismo, también tiene que enfrentarse a sí misma, a sus deseos y debilidades. La peste, en este contexto, no es más que uno de los tantos peligros que la rodean. Y ni siquiera el más terrorífico.

                ¿Qué les puedo decir? Lean El rectorado. En sus páginas van a encontrar la prueba de que la literatura argentina no deja de renovarse, incluso cuando esa renovación parezca (e implique) un rescate de lo mejor de los tiempos analógicos.

El rectorado es una novela de ahora que, a su vez, es hija de lo más excelso de la literatura clásica.

 

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Sobre la autora: Martina Antognini
nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, en 1993. Estudió Letras Clásicas en la Universidad de Buenos Aires y es correctora de textos. El pájaro de leche y sangre (Odelia editora, 2023) ganó el segundo premio en el concurso de Letras 2021 organizado por el Fondo Nacional de las Artes, cuyo jurado estuvo compuesto por Aníbal Jarkowski, Gustavo Ferreyra y María Gainza.

 

- Antognini, Martina. El rectorado. Buenos Aires, Odelia, 2025.

4 de abril de 2026

EL SOL NO DESPIERTA A LOS MUERTOS, de Emilse Mancebo

 

Una serie de localidades del Partido de la Costa. Jagüeles, médanos y playa. Lo que suena como un lugar de descanso y bienestar, es en realidad el escenario de la brujería, lo sobrenatural y la muerte….




                Siempre digo que no me gusta escribir reseñas de libros de cuentos. Se tiene que caer en generalizaciones para no extenderse demasiado. No obstante, no puedo evitar hacer una excepción con El sol no despierta a los muertos. Historias macabras de almas oscuras, de Emilce Mancebo (publicado por Bärenhaus en 2025). Este libro es más que una compilación de relatos. Sus historias están vinculadas entre sí, ya sea por el lugar en que transcurren, por algún detalle de la trama (una mención, un objeto, una alusión) o por la aparición recurrente de sus personajes. De hecho, hay tramas que se terminan de comprender no en los relatos que le dieron inicio, sino en otros que aparecen más adelante. Todo esto genera la sensación de que, en vez de trece cuentos distintos, se está leyendo una única (gran) historia, entretejida por telarañas repugnantes.

                Mis relatos favoritos son «Ceremonia siniestra» (la historia que abre la antología y ya nos mete de lleno en la atmósfera de jagüeles, gualichos y perversidades, al tiempo que nos presenta a algunos de los personajes, como el Gringo, que, con el correr de las páginas, vamos a conocer más en profundidad), «Lo último que se pierde» (un interesante trabajo con lo dicho y lo silenciado para despertar en el lector una incomodidad que lo va a seguir acompañando incluso después de cerrar el libro) y «Obra de la divinidad» (una historia demoníaca al mejor estilo de El bebé de Rosemary de Ira Levin).

                Emilse Mancebo logra aunar, literariamente hablando, diferentes tradiciones folclóricas de distintas culturas, dando como resultado un terror que se siente nuestro sin renunciar a la tradición clásica y extranjera. Así, a los escenarios reconocibles como argentinos (aunque salidos de la imaginación de la autora), se suman elementos de nuestra idiosincrasia (expresiones, canciones, referencias históricas, etc.) y la convivencia de personajes de latitudes muy distantes, desde el Mandinga hasta el vampiro llegado de Europa del Este.

                Si les gusta lo macabro, no dejen de leer El sol no despierta a los muertos. Es terror en serio.

 

 

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Sobre la autora: Emilse Mancebo
nació en Buenos Aires. Escritora de vocación desde muy pequeña, se formó en talleres de escritura con Pablo Pérez, Sebastián Olaso, Sebastián Barrasa, Alberto Laiseca y Marcelo Di Marco. En 2023 publicó su primer libro de cuentos Ataúdes vacíos (Bärenhaus, 2023). Ahora nos ofrece un despertar de lo extinto y ahonda en el universo que ya habitaba su obra anterior.

Su narrativa explora lo macabro, lo inasible y lo desolador, entrelazando lo cotidiano con lo sobrenatural. Sus personajes deambulan en soledad por corredores espectrales, atrapados entre lo real y lo ilusorio. Las historias transcurren en escenarios abiertos pero opresivos, donde brilla una oscuridad que el sol no alcanza a redimir.

En sus relatos la belleza no consuela: desgarra como las espinas de una rosa.

 

- Mancebo, Emilse. El sol no despierta a los muertos. Historias macabras de almas oscuras. Buenos Aires, Bärenhaus, 2025.